lunes, 26 de diciembre de 2011

Vivos Acordes


La joven violonchelista
de la orquesta
ase el mástil
de su instrumento
con una pulsátil intensidad
que sólo puedo describir como
masturbatoria...

En cuanto a la música,
la verdad es que no sabría qué decir.

Roger Wolfe

sábado, 24 de diciembre de 2011




No
le hagas el amor
a una mujer,
si
en el antes,
después,
y mientras,
sólo
saldrán
gemidos de tu boca.

lunes, 19 de diciembre de 2011


La única manera
de ser feliz,
es que te guste
sufrir.

Woody Allen

domingo, 18 de diciembre de 2011

Magia

Escribió que lo amaba en una hoja de papel.
Luego la tachó, la pintó por encima y rompió en pedazos la declaración.
Inesperadamente, sintió un alivio recorrer por su cuerpo.

Comenzó a escribir todo lo que le sucedía desde entonces.
Sus sensaciones traducidas en letras se plasmaban una y otra vez.
El ritual era el mismo: escribir-tachar-borrar-hacer invisible-romper-tirar a la basura.
De a poco fue desprendiéndose de todo.
Podía estar horas escribiendo, y horas deshaciéndose de lo escrito.
No le podía contar a nadie aquel asunto.
No hay forma de que un secreto se mantenga como tal, a menos que lo tacharas,
rayaras, y botaras a la basura por un papel.
No es que escribiendo ocultara algo,
sino que se deshacía de ello,
¿Pueden notar la diferencia?
Desde entonces lo hizo una y otra vez, compulsivamente.
Las palabras se llevaban la vida lejos de ella misma,
como los alquimistas transforman la materia.
Todo se transformó en magia.

Un día quiso probar un juego.
"¿Qué tal si escribo lo que no siento? ¿Será todo al revés?- pensó-.
¿Sentiré lo que escribo si no lo arrojo a la basura?"

Entonces escribió la mentira más grande de su vida, y la llamó biografía. La leyó una y otra vez, hasta convencerse de que debía de ser así, ella misma.
Comenzó a decidir qué sentir, qué pensar, qué debía ser.

Ella- la que escribía-, era su dueña. Ella- la que pensaba- , por primera vez.

Los estúpidos le dicen madurez, pero ella...
le llamó
magia.

Tum tum tum




Sentada en el respaldo de una silla mecedora,
observaba el inquietante palpitar del cuerpo de mi perra:
tum-tum- tum- tum,

descansaba en mis pies, y:

tum tum tum tum.
Imagínenlo por un momento,
Frotaba su lengua contra el concreto
mientras el sonido de su respiración
rápido,
intenso,
imparable... tum tum tum...
Sin descanso ni quiebre,
una insoportable melodía...

junto a su lengua deslizándose por el piso.

No quisiera hacer de este escrito una onomatopeya,
pero,
cómo contarles que jamás había notado aquello:
mi perra jamás descansaba,
vivía más,
con esa ansiedad con la que los locos
e inquietos suelen convivir.
y yo,
yo estaba tan tranquila,
apenas sintiendo el roce del aire sucio en mis narices.

Me hacían falta días como estos,
apacibles,
donde y yo y nada más somos suficientes.
Yo y nadie más.
Yo,
y nada más.

Los mejores de la raza



No hay nada que
discutir
no hay nada que
recordar
no hay nada que
olvidar
es triste
y
no es
triste
parece que la
cosa más
sensata
que una persona puede
hacer
es
estar sentada
con una copa en la
mano.

Charles Bukowski

lunes, 12 de diciembre de 2011

Real-cosa



Nunca tenemos, ni un momento, el puro
espacio por delante, en que las flores
se abren interminables. Siempre hay mundo
y nunca el puro no lugar sin nada:
lo puro, incustodiado, que aspiramos
y sin fin sabe, y nada quiere. El niño
se pierde en eso a ocultas, y le tienen
que sacudir. O alguno muere, y lo es.
Junto a la muerte, no se ve la muerte:
se mira afuera, fijo, con mirada
animal. Los amantes, sin el otro
que tapa la mirada, ya se acercan,
pasmados... Por descuido, se les abre
tras el otro. Pero ninguno pasa
tras el otro: otra vez se le hace mundo.
Siempre enfrente de lo creado, vemos
sólo en ello el reflejo de lo libre,
con nuestra sombra. Acaso un animal
mudo alza la mirada y nos traspasa.
Esto es destino: estar plantado enfrente,
y nada más, y siempre puesto enfrente...


Extracto de la Octava Elegía del poeta Rainer Maria Rilke.

Gaga


Lady Gaga es la cantante más popular según la revista Time. Algunos dicen que es la Nueva Madonna, otros la comparan con Andy Warhol; y muchos han de establecer que no se parece a nadie y que ha establecido una cultura propia: La de la Haus of Gaga, parecida a la Haus del arte. Por otro lado, hay quiénes levantan el dedo del juicio y la tachan de fraude: dicen que su música es de baja calidad, que copia a Madonna y que no ha avanzado más allá de Bad Romance.

Como todo artista, Lady Gaga siempre pertenecerá al juicio subjetivo, más bien, cada observador tiene su opinion del arte desde que Duchamp puso un urinario en el Museo de Nueva York, y desustancializó las bases de lo que es y no es bello. Esa acción vanguardista marcó un hito en la Historia del Arte, debido a que los cánones comenzaron a desvanecerse y se expandió la creación hacia otras formas de concebir lo Bello. Dalí era uno de los exponentes que abogaba por la exageración de los sistemas, con el fin de demostrar que el ser humano es más pulsión, más fantasía, más irracionalidad. Con ello y la llegada de Freud, se desustancializa también la racionalidad positivista; esa pretención kantiana de hacer al hombre una máquina que regulara sus deseos. Y finalmente, luego de saltarnos a un montón de autores, llegamos a la Postmodernidad: nuestra vacía cuna que desustancializó los paradigmas de la Verdad.

Lady Gaga no es una rupturista, por si se imaginaban que la nombraría como consecución de los filósofos, pero sí es indirectamente, una mensajera de ellos. Foucault al escribir su Historia de la Sexualidad, inspiró a muchas feministas y con ellas a Judith Butler y el movimiento Queer, a comenzar a postular que el género es algo que no tiene que ver con el órgano, sino más bien con una construcción social, con una creación que la misma palabra ha generado.

¿Estoy diciendo que después de leer a Foucault, Lady Gaga empezó a hacer música? No, probablemente no haya sabido de aquello, pero aún así, instintivamente, Lady Gaga hace popular lo que ningún artista ha podido hacer después de Madonna y con mucha más fuerza: la desustancialización de los géneros, la aceptación de las minorías, la ruptura de cánones estéticos, el absurdo por la moda y el errar del acto humano en sí.

Vamos por parte:

La desustancialización de los géneros está presente desde Love Game; video en el cual una mujer policía se transforma en hombre y en mujer a la vez, cambiando de roles. Además, se presenta en Alejandro, cuando Lady Gaga penetra a otro hombre simulando poseer un pene, este llevando tacos. En Telephone, es besada por lo que parece ser un hermafrodita, pues está en una cárcel de mujeres y tiene aspecto de hombre. Por último, en Born this Way, claramente se expresa el nacimiento de una nueva raza de iguales que pareciera no tener sexo alguno.

Lady Gaga propone que para aceptar a un Gay- en primer lugar- debemos dejar de verlo como tal. La homosexualidad- diría Lacan- es una fantasía nominativa, una categorización social. La forma de goce de cada persona no determina el género que posee, y menos le da una forma anómala. Lady Gaga hace popular y estético una forma de pensamiento postmoderno que ha estado en pleno debate. Ahora bien, claramente no es la intención de Lady Gaga la no-nominación de la homosexualidad, pero su música si propone esos efectos. Escuchar a Lady Gaga, y ver sus videos dan paso a una nueva etapa que se recordará más adelante.

Lady Gaga no es música. Porque Lady Gaga sin sus videos no es Lady Gaga. No retornamos al músico que necesita de un vinilo o del simple oído de un crítico para existir. Lady Gaga es absolutamente imagen; incluso la música es imagen, pues la música genera movimiento, acción, conducta. Lady Gaga es la nueva generación de música que es un todo: cine- historia-letra-acción-brazos-piernas-cultura-pensamiento.

Si exagero, háganlo saber. Están en todo su derecho, Little Monsters. Para mí Lady Gaga es la mensajera popular de años de docto rupturismo. La Pipa de Magritte hecha pop para todos los oídos.

Y…

Rwarr rwarr ahh ahhh.. Romah

domingo, 27 de noviembre de 2011

Eliminación





«Un borracho busca bajo un farol la llave que ha perdido: un transeúnte
caritativo se ofrece para ayudar al pobre achispado a encontrar la llave perdida. Al cabo de un buen rato de buscar sin éxito alguno la llave bajo el farol, el señor compasivo, algo
fastidiado, dirigiéndose al bor r a cho le pregunta:
Pero, ¿está usted seguro de haberla perdido aquí ?" Y el otro replica:
"'No, pero es que donde la he perdido está muy oscuro para
buscarla"» (Nardone 1988, p. 154)

sábado, 26 de noviembre de 2011

El risco es alto, y hay dos opciones.



Me enternecen- profundamente- tus deseos de control.

La necesidad imperiosa que tienes de transformar una conversación en un acertijo; en el cual debes dilucidar cada encaje; cada movimiento. Te desdoblas con el afán de escribir la vida como un cuento con personajes, en el cual controlas y adivinas el futuro porque lo sabes... depende de ti, de lo que tú has escrito. Cada engranaje va colándose uno a uno y…

los ojos del acertijo son más rápidos que los tuyos.

No los sigas, simplemente disfrutalos… escúchalos como te escuchas a ti, con esa atención recelosa… insegura.

La vida no es un libro. Y si lo fuera, seríamos las letras del azaroso pasar de los días. No somos los escritores de nuestras vidas, sino que los lectores de ella cuando ya ha pasado. Pero eso…

Eso tu no lo entiendes.

No lo aceptas.

Déjate llevar. Es suficiente dar un primer paso para que la ventolera te lleve.

El risco es alto, y hay dos opciones. Decide: estás abajo esperando que otro despegue su cuerpo fuera de la tierra y caiga junto a ti, mientras descansas seguro en el fin… o,

te mantienes arriba, junto a los demás, esperando el turno.

No puedes estar en ambos lados.

O escribes en tu mente y dejas de vivir,

O vives para escribir más adelante.

Decidete.

Porque te ves en dos lugares,

y…

sólo estás ahí, contagiando tu miedo por todas partes.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Mapa sin territorio.




Dibujaría la silueta de tu espalda una y otra vez...
una y otra vez, hasta que el mapa sea el territorio.
Dibujaría mis manos recorriendo tu espalda...
bosquejándola en mi mente,
aprendiendo de memoria cada detalle,
agregando algunos lunares,
un perfume,
el cosquilleo de las yemas deslizándose.
He escrito tanto de ti que te pareces a mis palabras.
Qué puedo hacer,
si me enamoro de tu espalda como me enamoro de los libros...
esperando la última coma,
el último punto,
rogando que sea suspensivo,
si es que las hojas terminan su curso...
dejando esa terrible ausencia,
de tiempo,
de historia,
esa ausencia que conlleva cualquier fin,
cualquier conclusión
o epílogo de novela.
Estos meses han ido de ausencia; de intensa y profunda ausencia...
de ti.

Dibujaría la silueta de tu espalda una y otra vez.
La deformaría como te he deformado a ti...
como cualquier enamorada sabe que ve algo diferente a lo que los demás ven.
Por eso dibujaría tu espalda, caminando a lo lejos.
Los demás verán un montón de rayas sueltas ocupando espacio.
El dibujo nace y se copia,
se mueve como tu espalda,
se copia hasta ser un pedazo de papel,
un montón de tinta,
un regazo de una mano que escribió,
quién sabe,
para alguien.



viernes, 4 de noviembre de 2011

Tragedia


María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de paseo.

Pero la parte que ella casó era su parte que se llamaba María. Su parte Olga permanecía soltera y luego tomó un amante que vivía en adoración ante sus ojos.
Ella no podía comprender que su marido se enfureciera y le reprochara infidelidad. María era fiel, perfectamente fiel. ¿Qué tenía él que meterse con Olga? Ella no comprendía que él no comprendiera. María cumplía con su deber, la parte Olga adoraba a su amante.
¿Era ella culpable de tener un nombre doble y de las consecuencias que esto puede traer consigo?
Así, cuando el marido cogió el revolver, ella abrió los ojos enormes, no asustados sino llenos de asombro, por no poder entender un gesto tan absurdo.
Pero sucedió que el marido se equivocó y mató a María, a la parte suya, en vez de matar a la otra. Olga continuó viviendo en brazos de su amante, y creo que aún sigue feliz, muy feliz, sintiendo sólo que es un poco zurda.

Vicente Huidobro

lunes, 31 de octubre de 2011

Rosas


Te entregas…

Te entregas y abres tus ojos, frunces el ceño, sonríes y te entregas. En cada segundo, te entregas. Sin miedo, sin miedo te veo y te entregas.

Si no estás… cuán feas se ven las rosas en el florero- decía el poeta- .No estás, no apareces.

Cruzando la puerta, al otro lado de la calle. Ahí estoy yo. ¿Dónde estás tú? Porque cae la hora y mis ojos queman las rosas del florero. Clavadas. Decías tú, cada cosa tiene vida y de cerca puedes apreciar cómo cambia. Cómo se las arregla para evitar la muerte.

Las cosas van bien aquí. Tu recuerdo alcanza a llenar este cuarto. Me sonríes, frunces el ceño, te entregas.

En cada segundo te entregas… si lo siento, si lo imagino, estás… y te entregas… y..

No estás.

No hay dudas.

Las rosas,

Sí,

Están insoportables en el florero.

lunes, 17 de octubre de 2011

Carta en el camino




"Tal vez llegará un día,

en que un hombre

y una mujer, iguales

a nosotros,

tocarán este amor, y aún tendrá la fuerza

para quemar las manos que lo toquen".

Pablo Neruda.


jueves, 13 de octubre de 2011

15


Oscar Wilde solía decir con gran sabiduría, que a veces podemos pasarnos años sin vivir en lo absoluto… y de pronto, toda nuestra vida se concentra en un instante.

Y eso es lo que recuerdo yo. Quince minutos.

¿Pueden creerlo?

Quince minutos fina y detalladamente descritos en mi cabeza.

Exquisitos. Inolvidables.

Podría hacerlos palabras y dibujarlos como imágenes en mi cabeza.

Podría ponerlos a bailar, desordenándose y volviéndose a armar, como si quisieran vivir allí para siempre.

Todos necesitamos algo de qué aferrarnos. Y son esos quince minutos en los que disfruto descansar. Abrazar la inmensidad de un instante es…

Vivir esos quince minutos cuando el presente no te gusta. Viajarlo, de ida y vuelta…

Sin final.

¿Se dan cuenta?

Sin…

Final

Sin

Fin

Sin

f…

lunes, 3 de octubre de 2011

Adiós


Te miré a los ojos. Tú no lo hacías. Te clavaban; quemándote lentamente...
Ya no éramos amigos.
¿Alguna vez alguien ha guardado el preciso instante en el que ganas a un amigo?

Ya sabes como soy.
Entiendes que me perdiste.
¿Alguna vez alguien ha guardado el preciso instante en el que pierdes a un amigo?
No me refiero a una cajita,
ni a una nota,
me refiero a quizás...
un recuerdo,
una pequeña imagen asociada a un olor; a una calle; una herida,
un llanto en silencio.
Entiendes que me voy, que me perdiste.
Que no hay recuerdo, olor, calle ni palabra que lo explique,
mis pies caminan despavoridos,
escapando de ti.

Te miré a los ojos.
Entiendes que me voy, que no volveré.

No es lo mismo perderte que partir,
tomando para siempre ese instante que nunca sucedió
e inventarlo en un recuerdo,
quizás en una cajita,
quizás en una nota al viento,
en un beso sincero sin intenciones de ser correspondido,
y llevarte sin llevarte, conmigo.
¿Te das cuenta?
Estoy partiendo.

Desde muy lejos te escribo.
Sé que me quieres. Quizás más que eso.
Siempre te querré,
aunque vaya muy lejos
y un día sienta tu olor a cuero desgastado
rozar el mío, ignórandome.

Hay muchas cosas que no sabes de mí. Esta carta, por ejemplo.
Hay otras que no se de ti, como el momento en que la leas en tu mente,
con todos los ridículos cauces de tu voz.

No quiero verte.
No te necesito.
Siempre me las he arreglado para ser feliz.

Entiendes que me fui.
Así,
es el olvido.
Tiempo.

jueves, 4 de agosto de 2011

A las 10, te consuelo.


Mis dedos se hunden en la delgadez de tu rostro.
Es como si fuera la primera vez que te tocan.
Es también como si fuera la última...
Te recorren, quizás para recordarte,
para luego dibujarte en las superficies
(esas que tocan mis manos cuando no te tengo,
cuando en el letargo del silencio
se pasean por los muros buscando tus manos.)

Qué sentido tiene mirar por las ventanas, a escondidas,
esperando enamorarse de nuevo de otro caminante.
Qué sentido tiene llorar sino la esperanza de que lo sepas,
y llores conmigo.

Mis dedos se hunden en la delgadez de tu rostro.
Es como si fuera la primera vez que te tocan
Es también como si fuera la última...
Es más íntima que un beso,
la forma con la que mi pulgar perfila tus ojos.
Estás allí, sintiendo el cosquilleo entre tus cejas.

Te quiero decir tanto. Mis manos te escriben en todas partes.

Mis manos se hunden en la delgadez de tu rostro.
A veces pienso que me amas.
A veces,
la distancia entre dos personas
aumenta cuando están más cerca.


Son las 10. Me pides que te consuele.
Es como si fuera la primera vez que te tocan,
también es como si no lo fuera.

viernes, 18 de marzo de 2011

Infinito



Te he llorado cariño.
De todas las formas posibles.
Al comienzo, ya sabes, como el común de los humanos: sintiendo ese candor en la nariz, y el humedecer de los ojos.
Luego, como el común de las mujeres: abrazada a alguien, descansando la cabeza en el hombro de un desconocido transeúnte, escuchando a otro corazón herido consolarte, escribiendote, hablándote hasta repartirte por todos lados. Quién sabe, a veces imaginando que la almohada es tu rostro y yo reposo el mío bañado en lágrimas.
Te he llorado cariño.
De todas las formas posibles.
Con el pasar del tiempo, el dolor, como todo en esta vida, descubre inéditas maneras de salir a la luz.
A veces sufro viendo a los amantes besarse, por el simple hecho de tenerse cerca.
A veces sufro cuando te veo a lo lejos, en otra gente. Y te busco en los lugares que estuviste; buscando pensarte:
y pensándote siempre busqué no pensarte más.
De alguna u otra manera te has convertido en dolor.
Incesante.
Desesperante.
A veces te lloro sonriendo. Riéndome de mí misma, como si fuésemos dos, y una apunta a la otra con el filo del juicio.
Y a veces, incluso,
pienso que no te sufro más y te he olvidado,
así, decía Nicanor,
como todas las cosas de la vida.
Eso hasta ayer, cuando vi el mar
y volvieron a caer lágrimas.

Perdóname si sentí que aquello era el infinito.
Pues ese fue el último paso del dolor:
y curiosamente,
el primero.

sábado, 8 de enero de 2011

¿Bohr o Einstein?




Una vez, alguien a quien etiqueto hoy como ex; me dijo que si me había encontrado a mí y no a otra persona, era por algo. Una frase bastante cliché que se repite como Tommy Rey en el año nuevo, y que habita en las bocas de los amantes poco originales.
Pues bien, qué dulce suena eso en los oídos de una mujer encantada y extaciada en hormonas; aunque en realidad en aquella ocasión no compartía su visión en lo absoluto, y por cortés y enamoradiza, no quise arruinar el momento.
Para mí, existen dos tipos de personas. Una es la que cree que Dios juega a los dados, y la otra, evidentemente, es la que no. La persona que por primera vez articuló esta frase fue A. Einstein mientras debatía con quien comparto una visión de mundo, Niels Bohr, durante una conferencia en Bruselas. Allí vemos a los dos tipos de personas; uno que cree en un Arquitecto del Universo, y el otro que piensa al mundo desde la probabilidad azarosa de las circunstancias. Básicamente es la teoría de relatividad de Einstein, que supone un Universo determinado y con leyes objetivas que lo ordenan; en contra de la mecánica cuántica que explica los fenómenos a menor escala, y que considera al Universo desde las posibilidades e intedeterminación del conocimiento, pues la mera observación del fenómeno lo modifica.
Einstein se mandó otra frasecilla de oro al decir que existían estos tipos de personas que creían que todo era un milagro, y las otras que pensaban que nada era un milagro. Evidentemente, para cualquiera pareciera ser más lindo ser la primera; pues la segunda rechina los oídos como el pensamiento de alguien bastante pesimista que no ve en las cosas del Universo, el milagro de las causas y las consecuencias. Pues, siendo yo del segundo tipo de personas; les puedo decir que creer que nada es milagro, no es creer lo opuesto: que las cosas no son extraordinariamente bellas; sino que es pensar que detrás de ellas no hay ninguna fuerza sobrenatural que las guíe. Las personas así, valoran las cosas por la naturalidad material que poseen, sin pensar que detrás de ellas exista esa potencia que Aristóteles insistía convincente en su libro Metafísica.
Niels Bohr, Heisenberg, Wittgenstein, etc; no son personas pesimistas. Yo no me considero una persona pesimista al pensar que el ser humano nace sin más razon alguna que morir. Esperen, sí, suena algo triste al lado de quién me dice que nació con un motivo especial por cumplir, que a lo largo de su vida debe descubrir. Y todo esto es cuestión de palabras; porque yo cambiaría el "descubrir", por el "construir".
Ya sabemos que el ser humano está dotado de sentido, porque posee lenguaje signifiticativo. Pero el significado no está en las cosas, sino que, según mi visión, el ser humano dota las cosas de sentido, y no al revés.
Y pues, creyendo yo en las posibilidades, siempre he mantenido la posición de indeterminación de la existencia de Dios. Como no sé si existe y todo funciona sin él, y no tengo como comprobarlo, pero me parece bastante improbable ( así como que no caigan las cosas por la Ley de Gravedad), también existe esa ínfima posibilidad de que sí exista, y dejémoslo para quedarme tranquila, en una posibilidad un poco más alta que el cero.
Pues en ese caso, de completa y milagrosa improbalidad, sólo en ese increíble caso, sí, creo que Dios juega a los daditos, y por lo mismo que versa el refrán, los tira con pésima puntería de tanto amor, y tan malos resultados.