
Lo que me enamora de las letras, es que no perecen. Y esa trascendencia, que sólo se presenta en el éter, en el universo y en la moralidad del ser humano, se esmera en conquistarme todos los días. Si de algo vamos a hablar, es de lo inefable, aquellas vicisitudes en las que el fonema ha quedado corto. Empaquetar aquello en letras, me ambiciona al punto de extender la naturaleza de las mismas palabras...
viernes, 17 de diciembre de 2010
Fugitivos.

domingo, 12 de diciembre de 2010
Ser o sufrir con Summer

Muchas personas nos parecen conocidas desde hace años y fijamos la atención en ellas, sin que se den cuenta. Para cuando ellas nos conocen y nos miran a los ojos, no somos los mismos. ¿Cómo podemos ser los mismos si ya hemos visto cómo se ríen, como caminan y hasta como se rascan la cabeza cuando titubean? ¿Siquiera pueden imaginar cuánto hemos soñado con las palabras que cruzaremos algún día, entre medio de la hierba, gratuitamente, sin saber cuánto significa? Ellos verían nuestros ojos, como si fueran un montón de pestañas pegadas, en cambio nosotros fijaríamos la vista en esos detalles que hacen que los ojos no sean iguales a las miradas. Lo que para ellos constituye un azar, para nosotros una razón, un por qué.
La película 500 days with Summer trata de esa falta de equilibrio que nos juega la vida a veces. Algo nos dice, de pronto, que los detalles poseen más significado para nosotros que para nuestra pareja, y desmenuzamos los episodios pasados como si fueran una película sin revelar… intentando de desenmascarar las intenciones detrás de ellas. Todas las personas tenemos diferentes formas de amar, y algunas, como yo, aún no están seguras de cómo es que realmente se hace. Pero el instinto, ayuda, sí que sí… es una fuerte explosión al interior que te dice que no, que las cosas no están bien, que estás dando mucho o muy poco. Al momento de racionalizar ese instinto, probablemente las cosas se confunden, cuando en realidad este se expresa simple: sigue, o detente. Y es así como funciono yo cuando considero que el equilibrio no está llegando. El instinto es una buena señal que con el tiempo va creciendo y se hace más evidente. Al comienzo es una pequeña sospecha, luego hasta los demás se van dando cuenta.
No entiendo por qué sorprenden los quiebres ni por qué se llora algo que nuestro instinto nos avisó de mucho antes. Todos queremos ser amados y al final de cuenta, nos engañamos. No lloramos porque la realidad se nos presenta como un vaso de agua fría, sino porque nuestras ilusiones y fantasías fueron finalmente destruidas. Como temíamos.
Entender que así como no amamos a todos, no todos nos pueden amar, es una tarea difícil: que cuesta años. Aprender a perder, aprender a no ser deseada, a no ser querida ni tampoco merecida para alguien, a ser despreciada, aprender a ser engañada, a ser rechazada en ocasiones. Mirar las cosas de frente, y con mucha modestia esperar… hasta que para alguien nosotros seamos Summer, y veamos las cosas desde el filo del otro horizonte.
sábado, 23 de octubre de 2010
Mann


miércoles, 13 de octubre de 2010
No soy yo.

Me es urgente saber qué es lo que esperas.
Pero no es ahora cuando quiero saberlo,
Es cuando miras a lo lejos,
Y tus ojos vuelan en el vacío.
Es como si nada llegase a ti,
La vida pasa por el lado, caminando,
Y tú la ignoras,
Quizás porqué, yo no entiendo,
No entiendo de los que esperan.
Yo lo sé,
Porque eres de esos que nada hace,
Todo lo espera,
Suponiendo que la vida, vive,
y trae algo para ti.
Siempre, en cada instante,
Cuando un cigarro se amolda en tu boca,
Cuando la guitarra se acomoda en tus manos,
Piensas,
¡No! No es eso:
Deseas…
Deseas cambio,
¿Qué más podría ser sino eso?
Y entre tanta ventolera y lamento
La autora no prevé
Que el problema no es que añores,
Ni que la vida pase al lado
Y tu la ignores.
El problema es que la vida
A veces soy yo,
y no trae cambio para ti.
El problema no es que esperes,
Sino que sé que eso
Que se guarda entre miradas y bocas,
No
Soy
Yo.
sábado, 9 de octubre de 2010
Pobre, pobre Iglesia

Hace poco más de un mes, el viejo Hawking planteó al mundo la certeza de que Dios no fue necesario para crear el Universo ( tranquila Iglesia, Hawking no dijo que no existe, sino que no hizo el Universo). Y bueno, hay que darle mérito a la Iglesia Católica, pues es probablemente una de las instituciones que sabe de resiliencia. Sabe de superar obstáculos, de reinventar lo que inventaron (por supuesto), y también de olvidar aquello que daña a su memoria colectiva. La Iglesia tuvo que superar el hecho de que ya no era verdad que procedíamos de una mujer ansiosa por la manzana sino que en realidad del mono; tuvo que superar que en realidad la Tierra rodaba alrededor de una estrella, y que en el Universo somos una pizca minúscula en el infinito. Tuvo que reinventar la Biblia desde lo literal a lo metafórico, tuvo que olvidar el latín, tuvo que esconder el sudario de los científicos que lo desestimaban, y comenzar a explicar qué cresta hizo Dios, si ahora sabemos que la vida puede crearse sola ( autopoiesis de Maturana), que el universo pudo hacerse solito ( Teoría del Big Bang), y que las especies provienen unas de otras, y no de un dedo divino que las nombró y les dio vida.
No es de dudar que nuestras virtudes y vicios provienen de una herencia cultural y no de Dios; la moral es construida por los humanos y tiene como límites los límites del lenguaje. Esto quiere decir que la moral no la inventó Dios, ni tampoco el universo, ni tampoco las especies, ni tampoco a mí (porque, ya sabemos que fui creada luego de una noche de sexo). Tampoco dirige lo que hago, pues ya sabemos que podemos dirigir nuestros actos, y a lo que le llamamos destino es la suma de todos los actos de la naturaleza, más los nuestros (siendo los hechos externos aquellos de los que no tenemos control).
Por lo tanto, con todo el conocimiento que tenemos de ciencia, psicología, historia, etc, etc… ya no vale preguntarnos si Dios existe, sino que: ¿Qué hizo? Si todo pudo haberse creado solo.
Pues bien, la pregunta retórica es otra. La pregunta es: ¿Qué hicimos? Inventamos a un Dios y ahora lo cambiamos de acuerdo a nuestra conveniencia. Aún así, y después de darnos cuenta, de que no sabemos si existe o no (pues asumámoslo, jamás lo sabremos), la pregunta es si queremos seguir creyendo en un Dios medio pajero. Y sí, alguna gente sigue en esta dinámica, pues se siente protegida por lo que nos decía Freud, una sensación psicológica de un padre enaltecido, una naturaleza bondadosa que guía nuestra cabeza, que nos protege de los vacíos, y nos auxilia en la necesidad. ¿Podríamos decir que todo religioso es en sí un niño ante la incertidumbre, gritando por su padre? Freud nos dice que sí.
Por eso que es muy difícil convencer a un religioso de no serlo, porque aunque existan pruebas de la absurda existencia de un Dios, este seguirá creyendo por su necesidad de creer.
Eso sí, si es que llegan los extraterrestres, habría que preguntarles a los curitas si es que ellos van al cielo también. Apostaría dos lucas a que después de eso, mi abuelita seguiría creyendo. Por eso y por muchas cosas más, la Iglesia se merece una reverencia, pues celebran a los mineros por su fuerza, ¡Y la Iglesia ha salido de tantas! Veremos como sigue esta historia, llena de mentiras e inventos, que más que divina y sagrada, me suena a pura carne humana.
domingo, 26 de septiembre de 2010
Hacen bien en creer que van a morir.
Me resulta díficil comentar el video de Lacan, ya que quisiera que estas palabras fuesen mejor que el silencio; mejores que el hecho de dejarlos a la deriva con sus palabras.
Pero la escritura reduce todo: todo lo selecciona y omite. ¿Podrá ser esta selección el origen del inconsciente? Me refiero a que, las palabras pueden expresar tantos significados pero ¡ aún no pueden explicar las millones de sensaciones que experimentamos a diario!El lenguaje nos limita, nos enjaula en otra realidad que deja atrás a mucho que estuvo presente pero que finalmente no se hizo palabra. ¿Cuánto de lo que experimentamos no alcanza a convertirse en palabras, no alcanza a convertirse en imágenes, en recuerdos conscientes? ¿Cuánta realidad se nos queda afuera, zigzagueando? ¿Es acaso el inconsciente todo aquello que nuestra mente balbucea?
No obstante, las palabras de Lacan nos concientizan de algo: ¡ No sabemos si moriremos! ¡No lo sabemos, ni lo sabremos! Sólo podemos creer en ello. Y lo hacemos. Inconscientemente lo hacemos, sino , ¿ qué sentido tendría esta vida? ¿Qué sentido tendría vivir la eternidad en contraste con 70 años de vida terrenal? Todos, religiosos y no religiosos, creemos que moriremos. Sino no cuidaríamos de nuestras vidas...
De alguna forma sabemos que después de todo, es lo único que tenemos.
martes, 21 de septiembre de 2010
Muchos somos

DE tantos hombres que soy, que somos, Cuando todo está preparado Otras veces me duermo en medio Cuando arde una casa estimada Cómo puedo rehabilitarme? Pero cuando pido al intrépido Mientras escribo estoy ausente A veces quisiera... no leer poesía. Así como quienes buscan en ella reírse, quizás encontrar el amor, o llenarse de belleza, para mí la poesía es una advertencia. De alguna manera ella me recuerda que después de todo, no soy feliz. |
domingo, 12 de septiembre de 2010
El árbol

Espero que no adivines de mí. Que no te enteres que uso con frecuencia este lenguaje escurridizo: " ¿qué hora es? ¿un poco de bebida?" para decir que me gustas. Todo es porque, a fin de cuentas, " que hora es" algún día será simplemente eso: una pregunta vacía, con ansias de saberse. Para eso falta algo de tiempo, pero créeme, espero con ansias que suceda, como ha sucedido tantas veces.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Kikiribu

Dentro del cúmulo de antivalores humanos ( deslealtad, egoísmo, agregue aquí a su gusto); no hay ninguno que me hinche más las bolas ( que aprovecho de aclarar, no tengo), que la hipocresía. Dicho en otras palabras, es fingir que se tienen pensamientos, valores y sentimientos, que se están lejos de poseer. Son de esos que van gritando a los cuatrovientos que son virginales, buenos y honestos, y que para aumentarle el caldo a la olla, critican y juzgan a los demás. Sería yo una hipócrita, si critico a los hipócritas y lo soy al mismo tiempo; y sí, a veces lo he sido, pero inmediatamente lo corrijo. Inmediatamente me flagelo psicológicamente y me auto-penitencio. Me parece horrible. Más horrible que muchos antivalores y no sé por qué.
En psicología, el comportamiento hipócrita se relaciona con el error fundamental de atribución: los individuos tienden a explicar sus accionares por sus circunstancias, pero atribuyen las acciones de otros a la personalidad de los demás. Ya desde chica me apestaba ver a mi papá fumar y que reprochara la conducta al mismo tiempo, o ver a mis compañeras cacareando el discurso virginal, y a la vez me enteraba de que tenían relaciones sexuales con uno y que otro pelagato. Y la verdad es que no me importaba el hecho malo en sí, me molestaba el discurso, esa verborrea apestosa y rídicula que encubre una pobreza interior. Freud lo consideraba como un mecanismo de autodefensa; un recurso psicológico que nos juega la mente. De hecho, hay tipos que escriben papers defendiéndola, arguyendo que es buena para la sociedad, pues protege de los fanatismos.
Anyway, a mí me importa un reverendo orto lo que digan esos papers. Lo cierto es que conozco a unas cuantas personas hipócritas, y el mismo hecho de no encararlas me transforma a mí en una vil hipócrita más. Quisiera que leyeran esto y se viesen aludidas(os), pero , ¿ cómo hacer ver a alguien que se autoengaña? Díficil. Por lo demás, consciente estoy que esta entrada es un arma de doble filo, e inconscientemente la uso para atacar y atacar-me.
De hecho, a tal punto me enerva la hipocresía, que cuando pequeña me encantaba Kikiribu: un pollo muy estúpido que lucha por ser humano, y usa disfraces muy evidentes para engañar a los demás. Se viste de David Hasselholf, o con una ordinaria bata de laboratorio, etc. Hay otro personaje que se da cuenta de ello, y lo denuncia: ¡ Es un pollo! ¡Es un pollo!” pero nadie parece inflar una sola palabra de lo que dice. Todo el mundo lo adoraba y lo encontraba excéntrico, hasta que al final se le cae el disfraz y todos se dan cuenta de que es un pollo. En la literatura está Tartufo, de Moliére, que de por sí, es la obra de la hipocresía ( un datillo para leer). Y, por ello me encanta también George Carlin, un comediante inglés que se encarga de desenmascarar la hipocresía de la mayoría de las personas. En fin, quien se vive fijando en los engaños de los demás, termina amargándose, pues no hay fin de ello. Al menos me queda resignarme con evitar a los tartufos y flagelarme después de cada hipocresía que sale de mi boca. Mal que mal, y si lo piensan bien, la hipocresía es una especie de rito: una alabanza que le hacen los vicios, a la virtud. Y los hipócritas son, al fin y al cabo, las personas más tristes que existen. No soportándose a ellos mismos, no les queda otra que doblegarse. Y pucha que cuesta ser uno mismo: imagínense mantener a dos personas viviendo en el mismo tormento.
lunes, 9 de agosto de 2010
Paracelso

Quien no conoce nada, no ama nada.
Quien no puede hacer nada, no comprende nada.
Quien nada comprende, nada vale.
Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor...
Quien cree que todas las
frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas
nada sabe acerca de las uvas.
jueves, 29 de julio de 2010
Qué mierda hemos hecho.

Mi hogar está lleno de costumbres estúpidas. Por ejemplo, prefieren mandar a comprar todos los días una bebida al Kiosko, antes que las 30 bebidas del mes en un supermercado. Esto porque, inconscientemente, se aloja la imbécil esperanza de que esa costumbre no se haga algún día, de que se ahorre esa plata y se destine a algo menos banal que una bebida. De alguna manera, se sienten culpables al asumir que desde hace 5 años se toma bebida en la casa, sin excepciones; sin reparos ni molestias.
Otra costumbre idiota es la de que los niños lleguen a las 8 al colegio. La mayoría de ellos no puede ni abrir los ojos a las 6, ya sea por cuestiones de biología, de flojera crónica, de mala costumbre o de inconsciente colectivo. Independiente la razón, no he escuchado de alguna persona joven que le guste amanecer a las 6, como sí lo hacen los abuelos, entre aburridos de tanto soñar o cansados de mantenerse durmiendo (qué se yo como será la mente de un viejo).
Lo cierto es que, producto de esta regla que pareciera apestarle a todo el mundo, muchos llegan atrasados, cansados, requete ineficientes a sus pegas, de mal ánimo, encañados, etc. Y bien, ¿es que acaso no podemos reorganizarnos y cambiar los horarios que nosotros mismos hemos inventado? Por asuntos de mera estupidez, nos mentimos, y nos engañamos con gran facilidad.
“A las 4 y media chiquillos, en Plaza Italia”- me decía un amigo-. A las 5 veníamos llegando todos, con una excusa de medio camino, muertos de la risa al darnos cuenta de que nadie seguía la misma regla que nosotros nos habíamos impuesto.
Todos amamos comer, y aún así nos hemos implantado un estándar de belleza imposible de lograr sin vomitar después de una chorrillana o trotando horas en el Estadio. ¿Por qué ser así de delgada está bien, si a nadie le gusta dejar de comer y a los hombres les fascinan las curvas, los pechos y las caderas? ¿Qué mierda hemos hecho con nuestras reglas? ¡A quién mierda se le ocurren, y por qué mierda le hacemos caso!
Desobedecimos a nuestros instintos, reprimiéndolos y modificándolos al punto de crear un mundo fastidioso que no nos gusta. Porque cabros, los seres humanos podríamos crear un mundo agradable si quisiéramos, pero la mitad de lo que hacemos es una obligación que es impuesta por no sé quién, de no sé cuándo. ¿Qué tiene de malo el placer, hacer lo que quieres, que la gente haga lo que le gusta? Yo no firmé en ningún momento un contrato como el de Hobbes y como el de Rosseau. Ese libro no es de mi tiempo, y la verdad bastante injusto me parece, pues nadie puede firmar algo si es que no está en igualdad de conocimiento y condición. A mí me trajeron a la vida, y me tuve que levantar, contra mi voluntad, todos los días a las 5 de la mañana. Tuve que hacer dieta, dejar de ver televisión, no reírme ni eructar si lo deseaba. ¡Hasta aguantarme los deseos de besar y de conocer a alguien más! Qué vida es esta por Dios, tan mal hecha. Si es que debemos pasarnos la vida aprendiendo, para luego producir y mantener el sistema vivito y coleando, que al menos esa rutina sea de la laya que a mí me guste. Y punto.
domingo, 25 de julio de 2010
Problemática Memoria.

A veces la gente cree las historias que uno les cuenta, como si nosotros mismos, los cuenta-cuentos; recordáramos bien lo que nos pasa. Por eso, cuando me preguntaron cómo habían sido estos días, yo dije que rápidos y divertidos. No sé si serán los mejores adjetivos para describirlos, pero, en fin… cuando se es honesta, las palabras más simples llegan a la boca.
Sin embargo hoy, recordé el motivo por el cual comencé a mirar estos días con el sentido único de fijar la vista hacia adelante, sin rememorar ni significar nada, simplemente vivir la pérdida de los momentos y esperar los nuevos.
A veces los objetos nos traen mundos enteros a la memoria, y hoy vi mi bufanda café, y te recordé usarla. Me acordé de ese momento, y ¿por qué no de otro? me pregunté, si esa bufanda tiene muchos años conmigo. Sin embargo recordé que yo salía de allí y tú, esperando que me fuera, llenaste el silencio acomodando mi bufanda en tu cuello, esperando que yo te la sacara y comenzara a jugar con el tiempo de ida.
No recuerdo nada más, y sin embargo, siendo la historia así de aburrida, para mí tiene sentido si es que, pasado el tiempo, aún puedo recordarla con tal detalle, como si realmente importara que llenaras los silencios con mi bufanda.
El tiempo hace lo suyo, y ahora sólo recuerdo los momentos en los que más me quisiste y te quise, aún cuando no fueran los únicos. A veces mi mente juega conmigo y se queda sólo con lo que le sirve para continuar. De esa manera me transformo en la peor cuenta cuentos, pues sólo me quedé con la parte de la historia más alegre, la más placentera. Y así es como te recuerdo y como te cuento cuando me imagino que me preguntan (pues nadie todavía lo ha hecho) , aunque ya tengo preparada la historia y el remate. Siendo como soy- una pésima arqueóloga de mis recuerdos- , prefiero subjetivarme e inevitablemente termino transformando la alegría en felicidad, y la sonrisa en carcajada. Recuerdo parajes y los uno como si tuviesen un hilo conductor, y los escribo en mi conciencia para poder encontrar la palabra precisa para cuando otro me pregunte qué siento, cómo es que lo siento y lo sentí. Por eso a veces la gente quiere escuchar de ti una respuesta más elaborada luego del ¿Cómo estás? , “Bien”. ¿Pero qué decir? ¿Quién puede reunir en una fracción de segundo todo aquello que sientes? ¿Puedes siquiera hacer de ti una narración? No lo creo, y por eso la mitad de lo que digo termina siendo una mentira lejana a la realidad física, y cercana a la mera conceptual. Por eso es que a veces de tanto decir cómo me siento, termino en el umbral de lo opuesto: sintiendo lo que acabo de decir.
jueves, 1 de julio de 2010
Aprender, a amar.

Mi primer beso es un recuerdo atroz. Una mezcla entre risa y vergüenza (ajena también, si esto se hace de a dos). Besar, acariciar el cuello con la mano, mirarse a los ojos mientras inhalamos el hálito del otro, acomodar nariz contra mejilla. Todo lo anterior no se nos da como regalo de la naturaleza, sino que lo aprendemos con el tiempo, con los añitos de uso, con las películas y revistas (nuestros padres no nos enseñan a besar), con los pijama party y las amigas, con Disney o Playboy; dependiendo de la crianza del cauro. A lo que voy es que el amor se aprende, como cuando nos enseñan a bailar, con gracia o con autenticidad: el amor es diferente en cada uno de nosotros, pues entendemos diferentes cosas acerca de él. Y aprender a amar es cosa de años, quizás de vidas, para los que creen en la reencarnación.
Me acuerdo perfecto de mi primer beso, de mi primer abrazo: ¡De la primera vez que me tomaron la mano! No sabía bien si me gustaba él o me gustaba lo que me pasaba, quería aprender de esa sensación que tanto veía disfrutar a los demás. Y este beso entre mordisqueado y mojado, parecía una lucha de dientes que se aleja de lo que realmente siento hoy cuando beso, con otras intenciones, con otra mente habitándome. Él me abrazaba con torpeza, yo miré hacia el suelo: ¡ Qué le iba a decir si me mordió la boca! “Sin duda, esto no es el amor”, pensaba yo, luego de mi primer beso. Y de todas maneras, feliz y rimbombante le conté a mis amigas que ya había pasado a una nueva etapa: la de los besos, la del pololeo. Porque mija´, si ya di un beso estoy pololeando pueh’. Esto no se vive tan patético como suena. Porque hoy ya suena hasta triste que una pensara estas cosas. Puedo contar aún c peores. Tenía una compañera que le daba besos a peluches para practicar su primera vez, o pasaba la lengua por el espejo, enseñándole a los demás los trucos del amor.
Igual le pasará a los hombres, cuando descubren que su pene sirve pa’ algo más que mear. Y con vergüenza exploran su anatomía, en busca de saber… de aprender. Porque repito: ¡No se nace sabiendo besar, ni abrazar, ni se nace romántico! La vida nos trae esa magia con el tiempo, y puede que por ello sea tan confuso cuál es la línea psíquica entre el amor y lo que no lo es, entre lo que es la pasión, el tonteo, el perreo, la camboyana, la señorita, la pa’ casarse, la sucursal, y sus derivados. Se nos complica la cosa con los años, y después ya tenemos que ocupar la nueva jerga: me gusta, me atrae, me interesa, lo amo, lo quiero, lo adoro, y hasta lo “amdoro”, una especie de arrepentida(o) del amor.
Y a mis diecinueve años, sé de estas cosas, pero aún tengo mucho camino por recorrer. Puede que no aprenda de nadie ni de nada, como que vuelva a ser la misma niña con su primera vez. Lo cierto es que el amor, dicen por ahí, es algo maravilloso, que con experiencia pinta la vida con algo más que compañía, con algo más que biología de la reproducción. Vamos vida, enséñeme, que la estoy esperando.
jueves, 10 de junio de 2010
No fuimos humanos.

Un amigo me comentaba en Plaza de Armas, que “odiaba que algunos europeos y yankees nos miraran en menos, como si tuviésemos lepra”. Yo le dije, que aún teniendo lepra no habría por qué hacerlo, pero en fin; él se refería a una situación muy común y que si bien no es tan notoria hoy, tiene mucho que contar pordetrás.
La historia se remonta a un 2 de Junio de 1537 , día en el que el papa Paulo V declara en una bula que “los indígenas del Nuevo Mundo sí son humanos”. En definitiva, aún cuando fuésemos más feos que los protagonistas de Apocalypto, éramos descendientes de los flamantes Adán y Eva.
Lo chistoso es imaginarse la reacción de la gente que leía esta bula. Habrán dicho algo como: “Ah Ok, no eran monstruos”, o quizás: “ Ah Ok, no son animalitos”.
Aún así les dio lo mismo; llegaron al mundo de nuestros antepasados a imponerles la cultura, las cruces en el cuello y las Biblias en los bolsos. Aún así se llevaron nuestra platita, y sin permiso nos conquistaron la Tierra. La Bula lo decía clarito, "somos humanos", pero parece que no del mismo tipo que ellos. Quizás por cuestiones de tiempo: nosotros llevábamos recién 5 de minutos de humanos, ellos toda una vida.
Y aquí estamos. Con el Doggis en San Joaquín comiendo hot dogs y cocas zeros. No es que haga una crítica del sistema, ni tampoco me interesa discutir si era válido que los españoles nos conquistasen. El punto es: ¿Qué tal si hubiesen sido los hindúes? ¿Estaría yo en la Pontificia Universidad Católica? Obvio que no. ¿Qué tal si hubiesen sido los musulmanes? ¿Tendría un carrete esta semana? Obvio que no.
Y… Se nos olvida que nuestra cultura, lejos de ser innovadora, es una herencia, que se nos impuso y se nos impone a diario. Por nuestros padres y por nuestro entorno. Por ello es tan bueno viajar al pasado por la historia, y viajar por los países como los exploradores. Uno se despoja de lo que se debe a meras tradiciones y no a verdades. Lo bueno es, que nací en la época en la que Don Papa no dirige al mundo, y en la que sabemos que venimos del mono, europeos y latinos. En la que se reconoce a la mujer, y al menos se nos da un espacio.
Quisiera que llegara el día que Don Papa reconociera a la comunidad gay y les dieran el status de “humanos”; que las personas los acepten y los traten como iguales. Muy lejos de aquello, nuevamente tendrían que borrar algunos pasajes de la afamada Biblia.
Me pregunto yo: si transformaron lo de Adán y Eva desde algo literal a algo interpretativo, ¿por qué no pueden hacerse los locos con el asunto del matrimonio mujer-hombre? Piénselo bien, si total, ya nadie se acuerda del 2 de Junio de 1537, ni de las Cruzadas. Muchos de nosotros ni sabíamos que, en algún momento, no fuimos humanos.
miércoles, 2 de junio de 2010
Explíquenos Don Hawking.

Mucha gente abusa de la frase “ todo es por algo”. Sobre todo mi mamá.
Y… Que los efectos se deban a causas, o sea, la noción de que todo posee un origen, proviene de la misma sensación de vivir en el tiempo: que un suceso A es anterior a B. Este tiempo es una línea recta de sucesos que van convirtiéndose en pasado y que sus posibilidades son el futuro. ¿Es posible nacer antes que mi madre, o viajar al pasado y asesinarla antes que nazca?
Para los científicos de hoy aquello contradice las leyes de la física, pero entonces: ¿Jamás podremos viajar en el tiempo? La respuesta a ello es que sí. Hace mucho tiempo Einstein nos dijo que la velocidad más alta en nuestro universo es la velocidad de la luz. ¿Nada puede andar más rápido que ella? No. ¿Es porque no se ha descubierto algo más rápido? No. Es porque si se viaja a casi la velocidad de la luz, el tiempo de lo que viaja, se hace más lento. Y ello provoca que, jamás, algo alcance esa velocidad. Es como si la luz compitiera con un tren que quiere igualarla. El tren, al alcanzar una velocidad casi de la luz ( 299,999999999 mil km/s), viajaría en un tiempo más lento, y jamás alcanzaría la luz. O sea, para nosotros los observadores, puede que pasen 5 años, pero para ellos han pasado solamente 2. Y si mi hermana de 17 años se sube al tren, para cuando llegue ya no tendrá 2 años menos que yo, sino que 5. Entonces, ¡ella ha viajado 3 años en el tiempo hacia el futuro, en 2 años!
Así es como explica la ciencia el viaje hacia el futuro, cuestión que es posible hoy. Ahora bien, los astrónomos no han encontrado vida artificial al menos en muchos años luz de distancia: ¿ Cómo es que Hawking nos dijo que la presencia de extraterrestres es un hecho? ¿Cómo pueden viajar tantos años luz? ¿Con qué vehículo?
He allí lo inimaginable. Como ya les he dicho: viajar a casi la velocidad de la luz es hacerlo en el tiempo. Y al parecer, los monigotes verdes de la ciencia ficción ya lo hacen, pues no habría otra forma de que llegaran a la Tierra.
Pareciera de locos y rayados, pero este tema es muy común para los astrofísicos y ufólogos. Siguiendo con la consecuencia escéptica del blog, la palabra de Hawking valerá más para unos y para otros menos. A él le debo el título de mi blog, así que le tengo cierto cariño, además que su vida es excepcionalmente honorable en relación a la mía. Mal que mal, si es que vivimos entre extraterrestres, o si ellos llegan a la Tierra, tendremos muy pocas posibilidades de hacer algo. Menos aún con lo organizada que es la ONEMI por estos días. Se nos corta la luz y ahí quedamos. A tomarse las manitos. Lo que es yo, e intentando no ridiculizar el tema, me encantaría ver un extraterrestre. Es mi segundo sueño después de tener un hijo. Y loca como soy, me encantaría que leyeran esto y llegaran a mí casa. Luego vendría el drama y los gritos, pero es un detalle. Mal que mal, moriré. Qué más estilo que con una vida fuera de nuestro planeta.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Duelo.
lunes, 24 de mayo de 2010
Nervo

JoséHierro decía que, la poesía se escribe cuando quiere, y… toda mujer y hombre que haya sentido alguna vez el amor, se ha vuelto un pequeño poeta. Nos sobra tanto lo que sentimos, que lo vamos repartiendo por ahí, entre la gente.
En esos días, las palabras y los objetos no significan lo mismo: hay días en los que Ricardo Arjona nos hace más sentido, y en los que un abrazo pareciera valer más que nunca.
Y…
En uno de esos días conocí la poesía de Amado Nervo. Un sutil y dulce poeta que murió un 24 de Mayo. Y pues, siendo tan creyente como comienzan sus poemas, la ciencia y el conocimiento del mundo fue transformando esa llama en una espina dubitativa que a mí me encantaba. Pero Amado Nervo me conmovía por otra cosa: es como si supiese leerme en esos días de pena, o en el simple y cotidiano vivir. Así, quisiera dedicar este día a su poesía, que llegó y se hizo de pronto imprescindible, sin saber yo por qué, y por qué él en aquel día.
No Sé Quién Es
de Amado Nervo
¿Quién es? -No sé: a veces cruza
por mi senda, como el hada
del ensueño: siempre sola...
siempre muda... siempre pálida...
¿Su nombre? No lo conozco.
¿De dónde viene? ¿A dónde marcha?
¡Lo ignoro! Nos encontramos,
me mira un momento y pasa:
¡Siempre sola...! ¡Siempre triste...!
¡Siempre muda...! ¡Siempre pálida!
Mujer: hacía mucho que llevo
tu imagen dentro del alma.
Si las sombras que te cercan,
si los misterios que guardas
deben ser impenetrables
para todos, ¡calla, calla!
¡Yo sólo demando amores:
yo no te pregunto nada!
¿Buscas reposo y olvido?
Yo también. El mundo cansa.
Partiremos lejos, lejos
de la gente, a tierra extraña;
y cual las aves que anidan
en las torres solitarias,
confiaremos a la sombra
nuestro amor y nuestras ansias..
martes, 18 de mayo de 2010
Hollywood y la ONEMI

Hollywood siempre ha sido una mala herramienta de aprendizaje.
Sin embargo vengo a entenderlo ahora, 18 años después de ver cientos de películas.
Recuerdo perfectamente una escena del Día de La Independencia en la que el Gobierno estadounidense se reunía ante una crisis de Estado, y una sarta de engominados y lustrosos guapetones se sentaba uno tras otro en preciosas mesas de mimbre; colindadas por cuadros de la Nación, y símbolos patrióticos. El presidente – una jugosa mezcla de modelo de pasarela y líder- , solía encarar con valentía las decisiones, y mientras lo hacía se rascaba el cuello con una inmensa sensualidad. Los demás, atentos a lo que pasaba, movían el mundo a su reverenda gana: ¿El presidente quiere volar? “Aquí le tenemos un avión de última generación”, ¿El presidente desea llamar al Servicio Secreto?, “Se activa el protocolo de inmediato”, ¿El presidente quiere cagar, mientras los ovnis nos invaden? “Traigan un baño químico o constrúyanlo ¡Ya! “.
A miles de kilómetros de distancia en nuestro chilito lindo, esto dista de ser cierto. Un compilado de madrugadores rostros se junta en una sala más fea que las de mi colegio, a preguntarse cada uno qué fue lo que pasó, a qué hora, si hay tsunami o no, si alguien tiene platita en el celular para llamar al extranjero. La presidenta, lejos de liderar; coordina, pregunta, se embolina la perdiz con la ignorancia de todos nuestros organismos de defensa y seguridad. “ ¿A qué hora puedo viajar?- les pregunta la Presidenta-, y resultó que había un helicóptero sin piloto a esa hora. Tampoco tenían teléfonos satelitales; tuvo que llegar una Clinton a regalarlos de limosna. A esa hora yo alumbraba mi pieza con un celular, y, al igual que yo, la Presi tampoco tenía señal por la chupamaire’. “ Si hubo tsunami, ya lo hubo”- le decía Carmen Fernández-, repitiendo lo mismo que mi madre le dijo a mi papá ante su duda. Mi pregunta es: ¿Esto pasará en otros lados, o es parte de nuestra idiosincrasia? ¿Cómo es que la Presidenta de la República no tiene ningún transporte, ni comunicación? ¿ Qué sentido de liderazgo tengo yo, y cual es en realidad el que existe?
Si estas preguntas se responden con un “sí, es normal”; dejémonos de tanta palabrería y juicios en contra de nuestro país. Dejémonos de culpar a la pobre Carmen Fernández que tampoco cachaba una, si total: ¿Alguien tenía idea de lo que había pasado? La culpa la tienen esos personajes, esos líderes inquebrantables, esas naciones de gran poder. La culpa… la culpa la tiene Holywood.
jueves, 13 de mayo de 2010

A él...
no le gustaba tanto, pero ella le coqueteaba y necesitaba besar a alguien.
A ella...
tampoco le convencía, pero se le acercaba y respondía bien a sus coqueteos. A él le sobraba tiempo y ganas, así que la invitó al cine. A ella le encantaban las películas gratis, así que aceptó. A él no le molestaban los abrazos, así que le dijo que la quería, pues de otra manera no se consigue el contacto con una mujer. A ella no le molestaba ser querida, así que le dijo que también, que en realidad hace tiempo lo deseaba. A él no le molestaban sus labios, así que se le acercó y la besó. Ella se dejó besar y lo hizo más fuerte. Ella le preguntó a él si pretendía estar con ella, y como no tenía qué contestar, dijo que sí. Ella no quería estar con él, pero no quería rechazar una proposición de pareja. Tres meses después se acostumbraron a la rutina y terminaron por quererse de verdad, gustarse e invitarse al cine todos los miércoles.
miércoles, 28 de abril de 2010
Malditos Estereotipos.

¿Cómo perder a un chico en 10 días? ¿Cómo reconocer a una perra que te quiere quitar el novio? Diez tips para conquistar a los hombres, ¿Cómo conquistar a una mujer?
¿Alguna vez te has topado con alguno de estos artículos? Yo he leído miles. Que debes mirar al hombre más de 4 segundos, caminar segura, hacer pasar tu pelo por la hebra de tus dedos, y una sarta de tips que están lejos del reino de las mentiras, pero muchísimo más lejos de la verdad.
¿Somos los seres humanos tan simples como para estereotiparnos así? A veces un hombre callado y tímido nos parece adorable, y en otras un galán tan seguro nos derrite. Si es que tuviésemos las recetas del amor, ya estaríamos todas felices con nuestros galanes, todos seguros de sí mismos, con las manos en los bolsillos, y estereotipados en un modelo que inventó alguien no sé cuando, y no se por qué. Siempre bromeo con una amiga con la pregunta que los científicos le hacen a las pseudociencias; nosotras le llamamos la PREGUNTA FREUD: ¿De dónde sacó eso? ¿De donde sacó usted que la niña envidiaba al pene? ¿De dónde sacó usted que podemos ser una mujer y no varias a la vez? ¿De donde sacó usted que hay 10 tipos de perras, y no una, la misma mujer en determinados momentos de su vida?
Evidentemente existen patrones que se repiten dentro de los comportamientos humanos, y por ello es fácil decir que una mujer de ciertas características puede ser la ideal para un hombre; pero ello si es que nos consideramos dentro de un mundo en el que la percepción y la biología lo es todo. Muchos factores nos llevan por el camino del amor, y al final nos dimos cuenta que terminamos con el chico que menos nos gustó de la fiesta, o el más callado de clases. Nadie puede decir que es intelectual completamente, ni alegre completamente o viceversa, esto porque la vida del ser humano es tan compleja y multidimensional, que leer estos artículos me hierve la sangre y me hace sentir lástima por quienes hacen caso de esos modelos y transforman sus vidas en pro de ellos. No se me ocurre quién pueda pensar que siguiendo diez pasos, pueda conquistar una mujer, cuando a veces basta con mirar a una y enamorarla; como también hacer los diez pasos con maestría y no obtener ni siquiera el teléfono. A nosotros mismos se nos olvida que no somos objetos con una lista de características inmutables que se cuelgan a la venta. Se nos olvida a veces, que más allá de todo lo parecido que podemos tener, las diferencias son las que generan nuestra identidad. Por ello, y aburrida de tanta Cosmopolitan, atina.cl, Seventeen y caricaturas, me abstengo y comienzo a vivir la vida fuera de los dibujos: la de los seres humanos.
lunes, 26 de abril de 2010
Hubble.



Mi mamá se decepcionó mucho de mí cuando le conté que quería ser psicóloga, pues jamás se lo imaginó. Entonces, y sin escuchar de sus motivos, le pregunté qué era lo que deseaba para mí. Allí me contó una historia de mi niñez, de esas que las madres recuerdan (pues una no tenía memoria). Uno de esos días a mis 5 años, mi mamá me pilló enrollada en papel confort (limpio, para los mal pensados), y con el tubo de cartón acomodado en mi ojo izquierdo apuntando a la ventana.
Entonces, ella me preguntó, ¿Qué estás haciendo Daniela? (según la historia original esto incluía un garabato), y yo le contesté: “Es que vi en la tele que por un tubito se podían ver las estrellas”.
La historia me conmovió mucho, al punto de dudar de su autenticidad. Sin embargo, sabiendo lo mentirosa que puede llegar a ser una madre, me di cuenta que no estaba tan lejos de tener razón, siempre me gustaron las estrellas y el Universo. Hoy día ello tiene mucho sentido, cuando se cumplen 20 años del primer lanzamiento del Telescopio Hubble al espacio. Muchos ni siquiera saben cuán importante este instrumento, y pues, en simples palabras, es nuestro ojo más grande en el Universo. Antes se suponía que existían más galaxias que la nuestra, pero gracias al lente del Hubble se ha podido fotografiar la galaxia de Andromeda y otras 10.000, estrellas lejanas y también comprobar la presencia de la materia oscura. Este telescopio es una de las inversiones más caras para Estados Unidos, aún cuando muchos reclamen más para la Tierra que para el espacio. En fin, de esos debates rehuiré en este momento, para comentarles que el Telescopio Hubble no está parado al frente de nosotros, sino que circula y da vueltas a la Tierra cada 97 min. A una velocidad inimaginable de 28.000 km/ h ( Aquí es cuando uno se pregunta: ¡Cómo lo hacen!). Y pues bien, aún a esta velocidad puede apuntar a los astros y fotografiarlos. Gracias a él se han publicado 4.800 descubrimientos acerca del origen y organización de nuestro universo. Un día, el telescopio Hubble descubrió una nube de gas que giraba a ¡1,9 millones de km/h!, y desde entonces se sospecha la presencia de agujeros negros en nuestro Universo. Imagínense la masa de 2.000 estrellas comprimidas en el tamaño del Planeta Tierra. ¿Imposible? El Universo nos demuestra todos los días que la realidad supera a la ficción.
La Astronomía juega con cifras tan inmensas, que los metro y cincuenta que me cuesta levantar por las mañanas, son un chiste. De todas maneras, si mi madre me hubiese comprado el telescopio y no me hubiese dejado el confort entre las manos, la historia quizás se habría escrito diferente. Pero finalmente terminé aquí, entre el blog y los cuadernos de Psicología.
sábado, 17 de abril de 2010
Síndrome Vrolok: La ignorancia de nuestro propio Universo.
