viernes, 18 de septiembre de 2009

Qué rabia.


Qué decepción fue encontrarte de nuevo. Preferiría no haberte visto, que no me hubieses saludado; después de todo no sueles gastar el tiempo con personas como yo: siempre fuiste un lobbysta por dentro, y añoraste que llegara el día en el que toda la sarta de rotos se despojaran de tu espalda. Ahora eres tú quien le sobas las espaldas a una larga faena de contactos políticos y camaradas gremialistas, y como los parásitos, no vives sin comer un poquito de su suculenta existencia.

Yo sé que naciste cínico, y créeme que es un talento aplaudido en estos tiempos. Me sonreíste con esa hilera de dientes que el resentimiento te fabricó; y con esas comisuras te la pasabas engañándote: no soportabas ser un roteque.

Te dignaste a preguntarme cómo me iba, aunque ya sé que nada te importa. Y no es que sea una imprudente, pero mijito, aún cuando gastes millones en perfumería, se le siente el olor a caldo Maggie al abrazarme; y detrás de toda esa burocracia aún te bailan los pies con la cumbia y quisieras transformar Martini en chichita.

Cómo te ha cambiado el mundo, cabrito, que ahora el verde de los billetes te parece más atractivo que el de los campos. Cómo y cuándo te convertiste en la bandera de los levantados de raja, y blanqueaste el pasado como quien barre la basura de su casa y espera que alguien la recoja.

Te entró o descubriste la bulimia del poder, y todos los días vomitas pobreza… (cómo cae en el retrete lo que eras).

Supiste siempre que terminarías pisoteando gente, pero dime, ¿Cuándo es que intercambiaste tu corazón por venganza? No estoy exagerando ni caricaturizándote. Realmente lo veía venir. Odiaste al cuico porque en promedio es más alto, más bello, más educado y listo. Y ahora, no sé si fuiste tú o el destino quién te sembró una papa en la garganta y le lustras los zapatos a quienes tanto crucificaste. Quién soy yo para criticarte, si apenas me leen 3 o 4 personas. Eso, en una calculadora, o en un porcentaje, se parece al 0.

Te admire tanto porque pensé que aún no te resignabas a vivir en este mundo real: lleno de leviatanes, mentiras, cinismos y miedos.

Pensé que con tu brillante cerebro terminarías siendo un gran líder. Y de eso queda harto poco, pueh compadrito, ute nunca podría mandar a su jefe. Pero vamos, no es tan terrible. No eres el único ex socialista, ex marxista, ex idealista, ex anti-pinochetista, ex revolucionario.

Yo sabía que el brillito de tus ojos, cuando decías que querías cambiar el mundo sería abatido. La desgracia fue encontrarte hecho todo lo contrario: sin pelo, con más guata, con una cabeza de economista, y camuflado con el gris de un terno.

Anyway, te doy las gracias por el abrazo, mal que mal fue gratis, y esa palabra no está en tu vocabulario. Y, si es que nos encontramos de nuevo, espero que me evites, no vaya a ser que a mí se me pegue todo ese resentimiento, y usted se vaya a las reuniones pasado a sopaipilla.

5 comentarios:

  1. ohhhh, se te siente la rabia al escribir !!

    Qué ondi... quién es el compadre... jajaja

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  2. Amiga !
    que rico que nos veremos el lunes xq se nota que tenemos que hablar de muchassss cosas !
    Y anque no es nada nuevo lo que te diré... me encanta la linea que sigues al escribir... bueno tu sabes que me encanta leer tu blog porque DISFRUTO la forma en que dices las cosas.
    Tienes un sello propio, esa es tu marca registrada, tu linea editorial.

    Te quiero peucaaa (L)

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  3. mmm... casi una enfermedad de la clase media, esa de alucinarse con el dinero y el poder... Nunca fueron pobres pero tampoco ricos. Ta bueno el escrito, y aunque no se para quien va dirigido, de todas formas lo identifico con más personas.
    Beso.

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