viernes, 3 de julio de 2009

De cómo me convertí en muda



Muletilla crespa:

La palabra te acunó en su arca

Sumergió entre la lengua, dulce acequia en la que embarca

Tu letra, en que contienes y no abarcas

Se desborda tu sustancia sofocada

Va braceando en la saliva mi voz, desolada.


No naufragas en silencios, en sigilo no callas

Has anclado en mi garganta, mas te ruego ¡No te vayas!


De gramática no eres y no obstante te repites

Primo hermano de las letras, ya no hay verbo que marchite

La sintaxis que has calado en los todos en que meces

¡Te amaré aunque grafema me laceras y empobreces!


Y qué importa si arrullaste a más libros que doncellas

Pues de ellos fuiste tanto, que palabras son aquellas

Que acunaron a tu alma en sintagma nominal

Y alegórico ahora versas, no te lees literal


Muletilla gusto a ayer, ¿Qué mujer hará en días

Lo que el verano no pudo hacer?

Si el candor en ti congela, es de nieve tu estival

¡No es la falda mi enemiga, sino tu soledad mi rival!


Te abunda más el signo que el amor infante

Y siniestro fue el fonema que nombro Tú inefable

¡Ay perverso fue el destino al hacer significante

A tu hermoso movimiento que entre letras yace estable!


Me poseen los dedos tu yerro erudita

¡Desde jamás y eternamente quien me escribe y recita

Quién solloza en la garganta, la ennudece y la quebranta!

¡Ya sé! Soplaré.

¡No te vas! ¡No te marchitas!


Salí una noche de mí ser

Y disfracé de nieve mis ropillas,

Travestida en muletilla

Fingí ser tú al fallecer

No te fuiste y no volví, en mi lengua fui a verter

No sé yo ni sabe Dios, ¿quién ahora he de ser?


Esta espera desespera que no aspires libertad

Que me yugues, que te ame y que olvide voluntad

¿Te avisaron, Muletilla, que he de enmudecer?

Te has calado hasta en lo nimio y Dios perdone, lo he de hacer

Callaré.



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