
- - ¿ - "Cómo comí’ esa wea?"_ me preguntaron, mientras untaba la cuchara en el Yogur_.
- - ¿- ¿Qué tiene?_ pregunté de vuelta_.
- - - Es light_ me respondió_.
- -- - ¿ Y?
- - " - No tiene sabor a Yoghurt po’."
- - " -- " ""Pero no tiene azúcar, es mucho mejor."
- "r "La azúcar es su esencia, sino, no es yogurt".
- Una vez que el relativismo llega a tu vida, le das la bienvenida al Post- Modernismo. Sea cual sea el grado, ésta llega, como la Noche a tus amaneceres.
T Todo consiste en criticar a las mismas redes de las que te haces parte. Consiste en una vida llena de desconciertos e inconsecuencias. Inevitables. Inevitable pensar que contaminas el aire al fumar un cigarro y no obstante, seguir haciéndolo. Sentirte inconsecuente, es un a priori de la juventud, la adultez y el crepuscular final. Una vorágine de permisividad, que no tiene límites en ocasiones. Morra, un destacado filósofo, prevé nuestra sociedad que se vuelve cada día más débil. Política débil, religión débil, familias débiles. La esencia se nos ha ido, o quizás nos hemos dado cuenta que nunca existió. ¿Podemos modificar la naturaleza de las cosas? ¿Crear una desmemoria? ¿Hacernos olvidar el origen de la vida y crear semen Industrial? ¿Clonar humanos? ¿Modificar alimentos, haciéndolos más saludables? ¿Hallar la Panacea Universal? La respuesta es clara. ¿A quién le debemos pedir permiso si ya lo hemos hecho?. Ya hemos eliminado la esencia. Si es que existía. Si es que tuvo alguna vez forma, y si es que no se trataba de una creencia.
Me pregunto del niño que nacerá producto de células sexuales artificiales. ¿Es lícito desaparecer su historia? ¿Qué nazca desde el 0, sin ascendencia ni sangre marcada por desencuentros, enfermedades e intrigas? Un verdadero guacho, hijo de la Post- Modernidad. Bienvenidos a mi mundo, en el que desaparece el alma y las esencias. En la que dudas de hasta las dudas. Un verdadero retorno hacia el ser humano que me pertenece. Volver a ser-humano. Aprender a aprender, sin que ello signifique mera instrucción de la inteligencia. Devolverle la voluntad a mi cuerpo, la dirección, y la libertad que sólo se rebasa en la orilla, en las superficies. Y lo siento por mí, y mi falta de fe, que el Mundo de los Cielos me parece una estupidez, tal como las trascendencias. Valores tengo, sí. ¿Por qué? Probablemente porque mi mente ya los ha configurado desde pequeña. ¿Tengo fiel creencia en ellos, al punto de darles Verdad intrínseca? No. Pero los sigo y los practico como quién se sube en una escalera mecánica. Me ha inundado el laizzas- faire, el dejar hacer, el dejarme hacer por el Mundo. No lo evité, ya me han construido y ssólo puedo modificar desde allí en adelante. Hay peores que yo, eso sí. Creyentes y no practicantes, comulgados e infieles. Conservadores y abortistas.
Y me cuesta, profundamente, no ser una Post- Modernista. Probablemente si no lo soy se deberá a una negación psicológica a la atrocidad que significa. Una fallida negación a mi real creencia. No existe Dios. Lo creo profundamente. ¿Existo yo? Probablemente. ¿Después de mí? Polvo. ¿Un poco más allá? Extraterrestres. ¿El fin del Mundo? Cuando yo muera. ¿Mi sentido de vida? Debo crearlo, aún me queda libro por escribir. ¿Lo último que haga? Leer éste libro, y reafirmarlo. O, como la última de mis inconsecuencias, negarlo rotundamente.
¿ De veras crees todo lo último?
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