jueves, 30 de julio de 2009


Quién es...



Escóndete detrás y huele mi cabello
rascando tu nariz en mi nuca
Desnúdame entera sin hacerlo
Sin que me de cuenta
Moldéame la cintura, que estoy gorda
Tus manos
Hundidas en mi arena
Me recorre tu aliento las raíces
el cuello se eriza
pero se endulza
sigues estando conmigo
pero en otra parte
que no es un vagón de un Metro
no son las 8 de la Tarde
tampoco está lloviendo
ni estoy de espaldas
sino mirándote
en París o en una gondola
acostados
espiando las estrellas
dándole órdenes.
Despierto
De no sé qué ni se donde
pero si no me abre los ojos la duda
me quedo allí
Qué no te das cuenta
que ahora no sé quién es real
si la parisina o la chilena
Ahora salgamos de San Pablo
que se acabó la Línea.

lunes, 27 de julio de 2009

Sarkozy: sabes del amor.




"Carla, me encuentro en una mierda protocolaria negra. Debo absolutamente saber antes del 31 de diciembre si vas a casarte conmigo. Te doy tres semanas de reflexión. Decide". N.S.

Con éste efusivo y romántico últimatum, el presidente de Francia le habría pedido matrimonio a Carla Bruni. Y según la prensa rosa parisina, éstas palabras tienen su génesis durante una Conferencia Internacional.

Me imagino el escenario: Una mesa de mármol cubierta de empaquetados caballeros de golilla cacareando; entre ellos y muy lejos de allí, Nicolás.

Todos ellos encubando sus traseros en preciosas sillas, y trasladando sus pensamientos hacia el Calentamiento Global, los acuerdos de la UE, la crisis internacional, los cinismos de la diplomacia, y quizás, como Sarkozy, alguno que otro atento al aleteo de las moscas.

Lejos de todo aquello, y concentrado en el aleteo de sus latidos estaba Nicolás : empuñando desesperado el número de Carla Bruni: su pensamiento más trascendente. ¡Y cómo es que se las ingeniaba para lucir sus córneas desviadas entre los ojos de los políticos y la pantalla del celular!. Seguramente escondía las mangas y las colleras debajo de un mantel del Siglo quizá de cuándo y de quién.

Y mientras hundía sus huellas en las teclas, le imploraba amor eterno a los ojos azules de su amada. Sólido y arrogante, como quien implora que le salven la vida: Nicolás fue siempre un ingenioso manipulador de profesión_ condición que te titula la retórica y la politica_, y pensó siempre en el 31 de Diciembre como último plazo para pactar el infinito juntos: como si estuviéramos hablando de plazos económicos.

“Me quiero casar con ella. Le voy a mandar un mensaje”

¿Esto habría pensado el Presidente de Francia? ¿De dónde y cómo habrá emanado la ferviente necesidad de preguntarle a Carla si deseaba ser su esposa? Probablemente un instinto.

Un instinto de esos que te hacen pensar que aquel momento es único e irrepetible: aquella circunstancia, aquel abismo, es el perfecto lugar y tiempo en el que debía ser escrito el mensaje. Como si se escribiese solo, y él rogara a gritos salir de las penumbras. Y por eso, era el preciso momento para que esas palabras viajaran kilómetros y arribaran en los ojos de Carla. El clima, el corazón de ella y el de Nicolás latían al mismo compás. O al menos esto era lo que el instinto le comunicaba a ratos, y le aúllaba a gritos: ¡sólo hazlo!.

Un pequeño paso después de la razón, y uno antes de la locura. Cuando caminamos en la niebla o por entre las penumbras, el jinete suelta las riendas y se guía por el instinto del caballo. Bien lo entendía Nicolás.

La amaba y la ama, de eso estoy segura. El instinto del amor eterno debe ser uno de esos que emergen una vez en la vida. Mala suerte para Sarkozy, que haya sido entre opacos líderes y cínicos manteles.

viernes, 24 de julio de 2009

Polvoriento temor.


- Tengo miedo_ le dijo un escritor a otro_.

- ¿ De qué?_ le respondió un colega_.

- De que se me acaben las ideas. ¿ Tú crees que las ideas son como nosotros?

- Tú dices... ¿ Mortales?

- Exactamente.

- No sé. Nunca he visto alguna nacer ni perecer. Probablemente cambien como nosotros, que nos hacemos polvo.

- ¡Sí! Entonces tengo miedo de que mis ideas se conviertan en polvo.

- Es todo lo contrario amigo. He allí nuestra magia de alquimistas. Que haya una vez, dentro de un millón de recónditas posibilidades en nuestro universo, que
cambies todo el polvo que yace en tu mente, por una idea.

domingo, 19 de julio de 2009

Hoja, sé libre.


" No me preguntes porqué has llegado allí. Tu destino, hoja, ha sido siempre el azar. ¿ Lo sabías?

Y roseta, así como te ven, a veces de margen espinoso... el viento te sopla una vez al año. Te mueves y vives sólo con las rafagas. Ellas te agarran la silueta verdosa y si es que te resistes, el viento grita por más y murmuras. Arrojada, a veces caes en la hiedra... si tienes suerte, el campo en su vasta belleza te recibe. Pero recuerda lo que te digo hoja: tu destino es el azar. He ahí, sé de ahí.


Tu savia siempre ha sido aventurera, y te ha rozado la piel esponjosa las lluvias invernales. Bébelas tanto como bebes el centelleo del Sol. Sin el sol no te veríamos hoja, agradécele tu existencia.
Supe que animales torpes te han pisado... Pues murmuras, y esa es tu música. Qué míopes hemos sido al creer que eres hoja, pues de lejos te ves roseta... pero cerca un montón de ríos nervosos sin cauce. Como tú. Sin rumbo.

Ha llegado el invierno: ¿ Añoras la luz o la sombra que te dio el árbol? Ahora, ante el abismo estelar que cambia tus colores, mantente siempre roseta, digna y lozana como lo has sido eternamente.

Ahora que llegaste allí... ¡No dejes que en el Nuevo Mundo tus hojas se transformen en espinas, como el cactus, aplanadas en la carne del desierto! No vuelvas ni envilezcas tu bella piel con carnívoras.
Sigue mi consejo: Aléjate de ellas, pues siempre fueron predadoras.
Y te repito. Si el viento es tu escalera al cielo, vuelve cada verano a la sencillez de tu hogar y jamás lo olvides. A diferencia de las otras hojas, no debes rogar que la ráfaga lo haga. Pues, libre como eres y si lo deseas, no siempre debes dejarte llevar por la ventolera.

miércoles, 15 de julio de 2009

Bienvenido, a ser Yo.



- - ¿ - "Cómo comí’ esa wea?"_ me preguntaron, mientras untaba la cuchara en el Yogur_.

- - ¿- ¿Qué tiene?_ pregunté de vuelta_.

- - - Es light_ me respondió_.

- -- - ¿ Y?

- - " - No tiene sabor a Yoghurt po’."

- - " -- " ""Pero no tiene azúcar, es mucho mejor."

- "r "La azúcar es su esencia, sino, no es yogurt".

- Una vez que el relativismo llega a tu vida, le das la bienvenida al Post- Modernismo. Sea cual sea el grado, ésta llega, como la Noche a tus amaneceres.

T Todo consiste en criticar a las mismas redes de las que te haces parte. Consiste en una vida llena de desconciertos e inconsecuencias. Inevitables. Inevitable pensar que contaminas el aire al fumar un cigarro y no obstante, seguir haciéndolo. Sentirte inconsecuente, es un a priori de la juventud, la adultez y el crepuscular final. Una vorágine de permisividad, que no tiene límites en ocasiones. Morra, un destacado filósofo, prevé nuestra sociedad que se vuelve cada día más débil. Política débil, religión débil, familias débiles. La esencia se nos ha ido, o quizás nos hemos dado cuenta que nunca existió. ¿Podemos modificar la naturaleza de las cosas? ¿Crear una desmemoria? ¿Hacernos olvidar el origen de la vida y crear semen Industrial? ¿Clonar humanos? ¿Modificar alimentos, haciéndolos más saludables? ¿Hallar la Panacea Universal? La respuesta es clara. ¿A quién le debemos pedir permiso si ya lo hemos hecho?. Ya hemos eliminado la esencia. Si es que existía. Si es que tuvo alguna vez forma, y si es que no se trataba de una creencia.

Me pregunto del niño que nacerá producto de células sexuales artificiales. ¿Es lícito desaparecer su historia? ¿Qué nazca desde el 0, sin ascendencia ni sangre marcada por desencuentros, enfermedades e intrigas? Un verdadero guacho, hijo de la Post- Modernidad. Bienvenidos a mi mundo, en el que desaparece el alma y las esencias. En la que dudas de hasta las dudas. Un verdadero retorno hacia el ser humano que me pertenece. Volver a ser-humano. Aprender a aprender, sin que ello signifique mera instrucción de la inteligencia. Devolverle la voluntad a mi cuerpo, la dirección, y la libertad que sólo se rebasa en la orilla, en las superficies. Y lo siento por mí, y mi falta de fe, que el Mundo de los Cielos me parece una estupidez, tal como las trascendencias. Valores tengo, sí. ¿Por qué? Probablemente porque mi mente ya los ha configurado desde pequeña. ¿Tengo fiel creencia en ellos, al punto de darles Verdad intrínseca? No. Pero los sigo y los practico como quién se sube en una escalera mecánica. Me ha inundado el laizzas- faire, el dejar hacer, el dejarme hacer por el Mundo. No lo evité, ya me han construido y ssólo puedo modificar desde allí en adelante. Hay peores que yo, eso sí. Creyentes y no practicantes, comulgados e infieles. Conservadores y abortistas.

Y me cuesta, profundamente, no ser una Post- Modernista. Probablemente si no lo soy se deberá a una negación psicológica a la atrocidad que significa. Una fallida negación a mi real creencia. No existe Dios. Lo creo profundamente. ¿Existo yo? Probablemente. ¿Después de mí? Polvo. ¿Un poco más allá? Extraterrestres. ¿El fin del Mundo? Cuando yo muera. ¿Mi sentido de vida? Debo crearlo, aún me queda libro por escribir. ¿Lo último que haga? Leer éste libro, y reafirmarlo. O, como la última de mis inconsecuencias, negarlo rotundamente.

lunes, 6 de julio de 2009

Hámster


Conozca un imbécil. De esos que llevan bien tatuada la L sobre las cejas, y las van aireando como cruz, mientras se les dibuja en la psique el disfraz de burro. De esos que encolerizan las venas con su labia, y hacen enrabiar hasta los más flemáticos.

Yo conozco uno hace pocos fines de semanas, y lo he visto sobrio unas cuantas veces. Su talante in facto, digamos que su mismidad, es tan pestilente como su aliento después de las 2 de la mañana: cuando se embauca en las copas. Lo he visto tambalearse y hacer el ridículo frente a los demás, pero también convengamos que entre los demás estuve yo: presa de sus des- encantos.

Me gustaba observarlo cuál Jung o Piaget dejaba a sus pacientes recorrer los laboratorios. No obstante, el secuestro ha revertido su causa y ahora soy yo quien se lleva los cuestionamientos del imbécil.

Un día_ inconscientemente_, me dispuse secuestrar por entre mis fauces a éste imbécil, y el Síndrome de Estocolmo actuó con gran maestría entre nosotros. “Quién será la víctima”_ es lo que me pregunto ahora_.

Pues bien, esto de observar imbéciles se pega como la Influenza, pues me han dislocado el equilibrio y ahora soy yo quién duda de no ser una imbécil.

No sé cuándo ni cómo sucedió, pero entre medio de la bruma despojé mi trasero del sillón psico-analista y se lo cedí al imbécil, que me tiene enjaulada recorriendo ruedas de hámster. Quizás por eso es que me siento las carnes más rellenas y la piel más lozana: Me has convertido en un pequeño y distraído hámster de la comarca.

Y desde que acaricio mi pelaje he comprendido_ a razón de ésta agua ratonesca que me seca la garganta­_, que después de todo no eras un imbécil, sino probablemente más inteligente de lo que pensé.

Ahora que soy un hámster, se me hace difícil decírtelo. Más aún cuando veo que te paseas en mi jaula y me traes tu presencia a veces, quizás cuando quieres saber qué nueva acrobacia puedo presentarte. Allí desde mis barrotes, veo tu delantal blanco pasearse, mezclando pociones de alquimistas añosos. Y bueno, me ha tocado llorar y añorar mi sillón felpado, que ahora yace con tu cuerpo y mi ausencia. Esto de experimentar con burros me ha llevado a mutar en un verdadero conejillo de Indias.

Algún día, nuevo Doc, llévame al sillón. Quiero recordar cómo era verte desde allí.

viernes, 3 de julio de 2009

De cómo me convertí en muda



Muletilla crespa:

La palabra te acunó en su arca

Sumergió entre la lengua, dulce acequia en la que embarca

Tu letra, en que contienes y no abarcas

Se desborda tu sustancia sofocada

Va braceando en la saliva mi voz, desolada.


No naufragas en silencios, en sigilo no callas

Has anclado en mi garganta, mas te ruego ¡No te vayas!


De gramática no eres y no obstante te repites

Primo hermano de las letras, ya no hay verbo que marchite

La sintaxis que has calado en los todos en que meces

¡Te amaré aunque grafema me laceras y empobreces!


Y qué importa si arrullaste a más libros que doncellas

Pues de ellos fuiste tanto, que palabras son aquellas

Que acunaron a tu alma en sintagma nominal

Y alegórico ahora versas, no te lees literal


Muletilla gusto a ayer, ¿Qué mujer hará en días

Lo que el verano no pudo hacer?

Si el candor en ti congela, es de nieve tu estival

¡No es la falda mi enemiga, sino tu soledad mi rival!


Te abunda más el signo que el amor infante

Y siniestro fue el fonema que nombro Tú inefable

¡Ay perverso fue el destino al hacer significante

A tu hermoso movimiento que entre letras yace estable!


Me poseen los dedos tu yerro erudita

¡Desde jamás y eternamente quien me escribe y recita

Quién solloza en la garganta, la ennudece y la quebranta!

¡Ya sé! Soplaré.

¡No te vas! ¡No te marchitas!


Salí una noche de mí ser

Y disfracé de nieve mis ropillas,

Travestida en muletilla

Fingí ser tú al fallecer

No te fuiste y no volví, en mi lengua fui a verter

No sé yo ni sabe Dios, ¿quién ahora he de ser?


Esta espera desespera que no aspires libertad

Que me yugues, que te ame y que olvide voluntad

¿Te avisaron, Muletilla, que he de enmudecer?

Te has calado hasta en lo nimio y Dios perdone, lo he de hacer

Callaré.