sábado, 27 de junio de 2009

Idus de Marzo, pero en Junio...


A veces suelo desplegar mi mente, e imaginar que soy Tú. Es un ejercicio que tiene mucho de Narciso, pues lo hago simplemente para observar cómo es que luzco desde afuera, no desde mi Yo, desde lo que pienso de mí, y de lo que Daniela intenta.

Créeme que ahora te entiendo. Desde afuera, ¿qué será lo que pienso? _me preguntaba_. Y me veía haciendo lo mismo que reitero con desasosiego: Entrecierro los ojos, acoplo un poco las pestañas, tenso los agujeros de la nariz, enflaco mi pera y la apunto al suelo. Qué mujer más extraña_ me digo_.

Y, ¿cómo es que se siente ser Tú?

¡Wow, gran pregunta.! Se me han hinchado las manos, más vastas, más peludas, fortachonas y viriles. No veo mi rostro: ¿Por ahí hay algún espejo para observarme? Que experiencia traumática se avecina al desaparecer el escaso rasgo femenino que me distingue, y volverme un hombre con todas las de la ley.

Pero me observo, me caigo bien. Al menos eso de primera vista. Parece ser una chica simpática, me atraen sus ojos grandes, algo picarescos, ¿Será que con todos brilla ese ébano que tanto la distingue? Algo me dice que a éste Tú que he entrado yo, le gustas. (¡ Hay estos problemas que tiene el lenguaje, que no puedo describir bien quién es quién!). Me miro, y el Yo está mirándote a Ti (recuerda que ahora yo soy tú, al menos por ahora). Pero qué enredo, ahora no entiendo cómo es que si me ha dicho tanto, siquiera se acerca. Será que desde afuera luzco así, tan incomprensiblemente antitética. Puede ser. También es cierto que me conozco desde tú punto de vista por primera vez, y no luzco tan bella como creí, ni tan guapa. No tengo muchas curvas, me sobra carne, quizás deberías no fijarte en Mí. A menos que quieras conocerla mejor. Ella está algo seria, yo no río, pero ahora que estoy en Ti, me doy cuenta lo mal que se ve cuando estoy triste. ( Supieras que no lo estoy, pero es cierto, ya no puedo saber lo que pienso).

Arg… Qué tarea más ardua ésta la de hacer que no sé lo que pienso, encubarme en tu mente y, por supuesto, hacer como que soy Tú, no obtante, ignorándome completamente.

¿Terminaremos ésta historia termina con una tercera persona, sosteniéndonos a todos como meros ventrílocuos?

Sólo sé que los ojos, los tuyos, y los de todos, son unos mentirosos.

1 comentario:

  1. Todos sabemos que los ojos son mentirosos.

    Pero la razón nos ha dado algo más que nos permite desmentirlos y finalmente ser un poco más sustantivos que superficiales.
    Me encanta cómo es qe contaste que te desplegabas... ¿ quien es ese Tu?

    Gabo

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