
“Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir”.
Para cuando Thondreau escribió este proverbio, quisiera haberle preguntado qué era lo que entendía por la vida. Seguramente ese ínfimo instante de su existencia, se compuso de su ser entre la tinta de la pluma y la pestilente soledad.
Unos siglos más adelante, puedo recrear a Thondreau. Mi ahora, mi presente, mi hoy, es el titilar de un teclado que menea al ritmo de mis pies, acolchonados en pantuflas. Mi vista se cansa y holgura en ésta pantalla, mis dientes se acoplan y el pensamiento va manando. Nada más que eso soy yo. Un par de manos infantes hundiendo imprentas. Eso, del ahora. No es tarea fácil prologar a mí misma. Es como desplegar a otra Daniela que me presente, que me observe a lo lejos, y ojalá, que me adule.
Lo cierto es que la Daniela que posa el trasero cada vez que traza palabras, no es la misma que en la cotidianeidad camina transeúnte. Afortunadamente. La cotidianeidad suele parecerse a la superficie, llena de reflejos y banalidades; así como bellos parajes que en el cúmulo son la mera felicidad. En la vida real, y no etérea, suelo no hablar del Horizonte de Sucesos, sino más bien apocar el vocabulario con algunos improperios, pelar algunas papitas, destilar muchas pasiones, menear con Daddy Yankee, trabajar y educar niños, ahogarme a carcajadas y simpatizar almas del camino.
Y si ésta atrocidad de simpleza hecha mujer se pusiera a escribir, no podríamos dejar grandes pensamientos en limpio.
Es la primera vez que hablo de mí, ésta que se esmera en afinar detalles, que alucina con el Arte, con el desvanecimiento de la nada, con el pasar de las hojas. Ésta que crece empaquetada en un metro cincuenta, pero que se yergue como un roble. Ésta que lucha por bracear mar abajo, pero que el océano gravita hacia la superficie todos los días. E Insisto. Conocerme no es tarea fácil, pues ni yo misma puedo prologarme y hacer de esto una noble Génesis. Y ya me cansé de buscarme, pues he fijado la vista en el Otro, en el que abunda más problema, más interés y sustancia. Y tú eres ese Otro, que me lee, para el que escribo.
Si te importa saber quién soy, lo único que debes saber es que no lo sé. Sólo puedo decirte quién quiero ser. Lo primero, lo dejo al juicio de lo que tú y yo hemos vivido y de lo que leíste en mis ojos alguna vez. Pues bien, en ésta eternidad, en la que mi recuerdo te está rebasando, quédate y mantenme junto a ti. Eso, lo que ves, es mi Prólogo. Y qué tontera, pude haberlo dicho desde un principio, y haberme ahorrado tanta palabra.-
Cómo esta mi peuca ultra favorita ?
ResponderEliminaroye te extraño pero ya no tengo vida entre el amorrr y la u ! pero en las vacaciones de invierno si que nos tenemos que juntar !
Ahhh ! te copie insignia de facebook Joooo !
mil besooooss ! (acuerdate que ya no tengo tus numeros)
Peuca yo tb te echo de menos...Qué rico que estés bien con tu pierna jajaja... En fin, caí en el yugo del Blog...
ResponderEliminarNos estamos bloggeando mientras...