domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Cómo le explico?




Este joven lo tenía todo claro. Iba a la Universidad a enseñar; a reírse de los profesores. Lo sabía todo. Todo. Sabía tanto y de tantos, que la mayoría de la vida se la pasaba durmiendo: lo que no sabía era qué iba a soñar.

Quisiera contarles qué es eso que sabía, pero no lo sé, sólo se que todo estaba en su cabeza.
Un día, caminaba yo con mi parsimonia de siempre; cuando el viento me desordenó la ropa y desmaquilló mi rostro. Allí fue cuando me lo encontré, camino a casa.

No sé, muy extraña es la vida: sentí que me observó y en segundos se llevó lo que era. Y me imaginaba que si él sabía lo que pasaría, no habría hecho lo que hizo: me sonrió, vi sus encías, subió al Metro y se esfumó.
Lo de las encías era necesario nombrarlo: me quedé pensando en ellas un buen rato.

Luego me pregunté: Si lo sabe todo, ¿ sabrá él que pienso en sus encías? ¿ Sabrá él que yo no creo que lo sepa?
Fue entonces cuando me embargó esta vergüenza, porque imagínense algo peor: ¡¡¿Qué tal si sí lo sabe!!?? ¿ Cómo le explico que pasé más de media hora pensando en encías?

2 comentarios:

  1. Debió haber tenido las encías pa la caga, el sabelotodo. jajakjajakj

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  2. jajajajjajaj unas encías con peridontitis o no? jajjajaj!!!

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