lunes, 27 de febrero de 2012

Luis









Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina

por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

como leños perdidos que el mar anega o levanta

libremente, con la libertad del amor,

la única libertad que me exalta,

la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:

si no te conozco, no he vivido;

si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.



Extracto de " Si pudiera decir el hombre lo que ama" de Luis Cernuda.

jueves, 23 de febrero de 2012

En la noche









Huelo a asfalto
y tu a primavera.

Mis pies están marcados de calle,
de bares,
de la sonrisa
vacía
de los idiotas.
mis manos
con el aire
nocturno
de los cigarrillos,
llenas
de libros que nadie quisiera leer
alegre.
La gente como yo
es triste
una vez al día,
a veces horas seguidas,
a veces
sólo 10 segundos
de agonía.

Huelo a asfalto
y tu a primavera.

Hay días en los que no salgo
de mi mente.
Los ojos no ven, somos
yo y cuatro paredes.
Eres tú
también,
¿lo eres?
¿te sientes aquí
asfixiado
entre las colillas de cigarro?
Por ahí debes estar querido.
El viento me trae
una carta con tu aliento
todas las noches.
Te escondo,
con el afán de elegir
cuando recordarte,
pero quién
es capaz de controlar cuando
reír,
cuando llorar,
cuando reventar de rabia
un vaso lleno de vino.

Huelo a asfalto,
y tu a primavera.

No puedo negar quién
soy,
de donde vengo.
De alguna forma
las calles me siguen,
y en los senderos
se construyen
murallas.
Inútil se me hace
querer el mar
achinando mis ojos,
si cada árbol es un mural,
y una flor
parece exigir
un macetero.

En la noche
huelo a asfalto,
y
tu,
a
la
Primavera.

sábado, 18 de febrero de 2012

Lacan






"El amor está destinado
al fracaso
porque es contradictorio: amar es a la vez amar
y desear ser amado:
querer ser sujeto y
objeto"

domingo, 12 de febrero de 2012

Primera vista





Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.


Wislawa Szymborska- Poetiza, ganadora del Premio Nobel de Literatura 1996.

jueves, 9 de febrero de 2012

Metro cincuenta y cinco.



Mientras
los demás hablan,
cotorrean,
balbucean chistes,
tomaste mi espalda suavemente.
Acordes,
Manos,
Libros.
Copas de pisco, naipes,
Mis dedos se encajan en tu cintura..
Comienzan las insinuaciones.
De pronto
eres la parte del mundo que me falta,
no sé lo que fuiste, ni como serás,
pero quién necesita entender
a Man Ray,
quién necesita conocer a Proust
si la vida se trata de eso para mí,
aceptar la incertidumbre,
imaginar las verdades
y defenderlas como si lo fueran realmente.
Me encantas.
Te recorrería como
Te recorren tus venas,
Una junto a la otra,
Divagando hacia tus manos,
hasta tu pecho,
hasta tus piernas,
hasta tus labios.
No eres como yo
y eso
es lo que más me gusta,
que me desees,
que me mires y
me escuches.
Libre es quien no nombra nada
Y tampoco niega todo:
Quién sabe quién eres
si tampoco me importa,
si te tengo al lado
mío,
y te observo y no me canso.
Si deseas irte, vete
Las cosas no cambian,
Yo sigo entre tus venas,
Y aún mido un metro cincuenta y cinco.