lunes, 31 de octubre de 2011

Rosas


Te entregas…

Te entregas y abres tus ojos, frunces el ceño, sonríes y te entregas. En cada segundo, te entregas. Sin miedo, sin miedo te veo y te entregas.

Si no estás… cuán feas se ven las rosas en el florero- decía el poeta- .No estás, no apareces.

Cruzando la puerta, al otro lado de la calle. Ahí estoy yo. ¿Dónde estás tú? Porque cae la hora y mis ojos queman las rosas del florero. Clavadas. Decías tú, cada cosa tiene vida y de cerca puedes apreciar cómo cambia. Cómo se las arregla para evitar la muerte.

Las cosas van bien aquí. Tu recuerdo alcanza a llenar este cuarto. Me sonríes, frunces el ceño, te entregas.

En cada segundo te entregas… si lo siento, si lo imagino, estás… y te entregas… y..

No estás.

No hay dudas.

Las rosas,

Sí,

Están insoportables en el florero.

lunes, 17 de octubre de 2011

Carta en el camino




"Tal vez llegará un día,

en que un hombre

y una mujer, iguales

a nosotros,

tocarán este amor, y aún tendrá la fuerza

para quemar las manos que lo toquen".

Pablo Neruda.


jueves, 13 de octubre de 2011

15


Oscar Wilde solía decir con gran sabiduría, que a veces podemos pasarnos años sin vivir en lo absoluto… y de pronto, toda nuestra vida se concentra en un instante.

Y eso es lo que recuerdo yo. Quince minutos.

¿Pueden creerlo?

Quince minutos fina y detalladamente descritos en mi cabeza.

Exquisitos. Inolvidables.

Podría hacerlos palabras y dibujarlos como imágenes en mi cabeza.

Podría ponerlos a bailar, desordenándose y volviéndose a armar, como si quisieran vivir allí para siempre.

Todos necesitamos algo de qué aferrarnos. Y son esos quince minutos en los que disfruto descansar. Abrazar la inmensidad de un instante es…

Vivir esos quince minutos cuando el presente no te gusta. Viajarlo, de ida y vuelta…

Sin final.

¿Se dan cuenta?

Sin…

Final

Sin

Fin

Sin

f…

lunes, 3 de octubre de 2011

Adiós


Te miré a los ojos. Tú no lo hacías. Te clavaban; quemándote lentamente...
Ya no éramos amigos.
¿Alguna vez alguien ha guardado el preciso instante en el que ganas a un amigo?

Ya sabes como soy.
Entiendes que me perdiste.
¿Alguna vez alguien ha guardado el preciso instante en el que pierdes a un amigo?
No me refiero a una cajita,
ni a una nota,
me refiero a quizás...
un recuerdo,
una pequeña imagen asociada a un olor; a una calle; una herida,
un llanto en silencio.
Entiendes que me voy, que me perdiste.
Que no hay recuerdo, olor, calle ni palabra que lo explique,
mis pies caminan despavoridos,
escapando de ti.

Te miré a los ojos.
Entiendes que me voy, que no volveré.

No es lo mismo perderte que partir,
tomando para siempre ese instante que nunca sucedió
e inventarlo en un recuerdo,
quizás en una cajita,
quizás en una nota al viento,
en un beso sincero sin intenciones de ser correspondido,
y llevarte sin llevarte, conmigo.
¿Te das cuenta?
Estoy partiendo.

Desde muy lejos te escribo.
Sé que me quieres. Quizás más que eso.
Siempre te querré,
aunque vaya muy lejos
y un día sienta tu olor a cuero desgastado
rozar el mío, ignórandome.

Hay muchas cosas que no sabes de mí. Esta carta, por ejemplo.
Hay otras que no se de ti, como el momento en que la leas en tu mente,
con todos los ridículos cauces de tu voz.

No quiero verte.
No te necesito.
Siempre me las he arreglado para ser feliz.

Entiendes que me fui.
Así,
es el olvido.
Tiempo.