
Te entregas…
Te entregas y abres tus ojos, frunces el ceño, sonríes y te entregas. En cada segundo, te entregas. Sin miedo, sin miedo te veo y te entregas.
Si no estás… cuán feas se ven las rosas en el florero- decía el poeta- .No estás, no apareces.
Cruzando la puerta, al otro lado de la calle. Ahí estoy yo. ¿Dónde estás tú? Porque cae la hora y mis ojos queman las rosas del florero. Clavadas. Decías tú, cada cosa tiene vida y de cerca puedes apreciar cómo cambia. Cómo se las arregla para evitar la muerte.
Las cosas van bien aquí. Tu recuerdo alcanza a llenar este cuarto. Me sonríes, frunces el ceño, te entregas.
En cada segundo te entregas… si lo siento, si lo imagino, estás… y te entregas… y..
No estás.
No hay dudas.
Las rosas,
Sí,
Están insoportables en el florero.