domingo, 25 de julio de 2010

Problemática Memoria.



A veces la gente cree las historias que uno les cuenta, como si nosotros mismos, los cuenta-cuentos; recordáramos bien lo que nos pasa. Por eso, cuando me preguntaron cómo habían sido estos días, yo dije que rápidos y divertidos. No sé si serán los mejores adjetivos para describirlos, pero, en fin… cuando se es honesta, las palabras más simples llegan a la boca.

Sin embargo hoy, recordé el motivo por el cual comencé a mirar estos días con el sentido único de fijar la vista hacia adelante, sin rememorar ni significar nada, simplemente vivir la pérdida de los momentos y esperar los nuevos.

A veces los objetos nos traen mundos enteros a la memoria, y hoy vi mi bufanda café, y te recordé usarla. Me acordé de ese momento, y ¿por qué no de otro? me pregunté, si esa bufanda tiene muchos años conmigo. Sin embargo recordé que yo salía de allí y tú, esperando que me fuera, llenaste el silencio acomodando mi bufanda en tu cuello, esperando que yo te la sacara y comenzara a jugar con el tiempo de ida.

No recuerdo nada más, y sin embargo, siendo la historia así de aburrida, para mí tiene sentido si es que, pasado el tiempo, aún puedo recordarla con tal detalle, como si realmente importara que llenaras los silencios con mi bufanda.

El tiempo hace lo suyo, y ahora sólo recuerdo los momentos en los que más me quisiste y te quise, aún cuando no fueran los únicos. A veces mi mente juega conmigo y se queda sólo con lo que le sirve para continuar. De esa manera me transformo en la peor cuenta cuentos, pues sólo me quedé con la parte de la historia más alegre, la más placentera. Y así es como te recuerdo y como te cuento cuando me imagino que me preguntan (pues nadie todavía lo ha hecho) , aunque ya tengo preparada la historia y el remate. Siendo como soy- una pésima arqueóloga de mis recuerdos- , prefiero subjetivarme e inevitablemente termino transformando la alegría en felicidad, y la sonrisa en carcajada. Recuerdo parajes y los uno como si tuviesen un hilo conductor, y los escribo en mi conciencia para poder encontrar la palabra precisa para cuando otro me pregunte qué siento, cómo es que lo siento y lo sentí. Por eso a veces la gente quiere escuchar de ti una respuesta más elaborada luego del ¿Cómo estás? , “Bien”. ¿Pero qué decir? ¿Quién puede reunir en una fracción de segundo todo aquello que sientes? ¿Puedes siquiera hacer de ti una narración? No lo creo, y por eso la mitad de lo que digo termina siendo una mentira lejana a la realidad física, y cercana a la mera conceptual. Por eso es que a veces de tanto decir cómo me siento, termino en el umbral de lo opuesto: sintiendo lo que acabo de decir.

6 comentarios:

  1. volvisteee!
    Es muy cierto, yo nunca me acuerdo bien de lo que cuento, y esa es la gracia de escribir, es com si sintieras doblemente lo que sentiste, como si lo exgaeraras o aminoraras al hacerlo

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  2. "Siendo como soy- una pésima arqueóloga de mis recuerdos- , prefiero subjetivarme e inevitablemente termino transformando la alegría en felicidad, y la sonrisa en carcajada."

    Amé esta parte

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  3. Gracias Rina..
    hey, ¿que le paso a tu blog? Lo busqué y no lo encontré

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  4. cuando uno cuenta lo que le pas{o, tiene que transfomar imagenes en palabras, he all{i el problema creo yo

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  5. Dani! hay una parte de Psicología social que habla de la reconstrucción de los recuerdos!
    ojalá te la pasen :D porque tiene mucho de esto.

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  6. en serio?
    En Procesos, te acuerdas que vimos los experimentos de Loftus acerca de la memoria reconstructiva? Estuve hace poco buscando libros de ella...
    Un beso javi.

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