
Hollywood siempre ha sido una mala herramienta de aprendizaje.
Sin embargo vengo a entenderlo ahora, 18 años después de ver cientos de películas.
Recuerdo perfectamente una escena del Día de La Independencia en la que el Gobierno estadounidense se reunía ante una crisis de Estado, y una sarta de engominados y lustrosos guapetones se sentaba uno tras otro en preciosas mesas de mimbre; colindadas por cuadros de la Nación, y símbolos patrióticos. El presidente – una jugosa mezcla de modelo de pasarela y líder- , solía encarar con valentía las decisiones, y mientras lo hacía se rascaba el cuello con una inmensa sensualidad. Los demás, atentos a lo que pasaba, movían el mundo a su reverenda gana: ¿El presidente quiere volar? “Aquí le tenemos un avión de última generación”, ¿El presidente desea llamar al Servicio Secreto?, “Se activa el protocolo de inmediato”, ¿El presidente quiere cagar, mientras los ovnis nos invaden? “Traigan un baño químico o constrúyanlo ¡Ya! “.
A miles de kilómetros de distancia en nuestro chilito lindo, esto dista de ser cierto. Un compilado de madrugadores rostros se junta en una sala más fea que las de mi colegio, a preguntarse cada uno qué fue lo que pasó, a qué hora, si hay tsunami o no, si alguien tiene platita en el celular para llamar al extranjero. La presidenta, lejos de liderar; coordina, pregunta, se embolina la perdiz con la ignorancia de todos nuestros organismos de defensa y seguridad. “ ¿A qué hora puedo viajar?- les pregunta la Presidenta-, y resultó que había un helicóptero sin piloto a esa hora. Tampoco tenían teléfonos satelitales; tuvo que llegar una Clinton a regalarlos de limosna. A esa hora yo alumbraba mi pieza con un celular, y, al igual que yo, la Presi tampoco tenía señal por la chupamaire’. “ Si hubo tsunami, ya lo hubo”- le decía Carmen Fernández-, repitiendo lo mismo que mi madre le dijo a mi papá ante su duda. Mi pregunta es: ¿Esto pasará en otros lados, o es parte de nuestra idiosincrasia? ¿Cómo es que la Presidenta de la República no tiene ningún transporte, ni comunicación? ¿ Qué sentido de liderazgo tengo yo, y cual es en realidad el que existe?
Si estas preguntas se responden con un “sí, es normal”; dejémonos de tanta palabrería y juicios en contra de nuestro país. Dejémonos de culpar a la pobre Carmen Fernández que tampoco cachaba una, si total: ¿Alguien tenía idea de lo que había pasado? La culpa la tienen esos personajes, esos líderes inquebrantables, esas naciones de gran poder. La culpa… la culpa la tiene Holywood.
ajajjajajaja buena buena analogía.
ResponderEliminarOYE hace mucho rato que no veía tu blog, la verdad estás mil desaparecidaa..!
ResponderEliminarEstá pulentoso el blog dany, me gusta mucho, espero que todo vaya bien en tu vida loca xD , un besito gigante, y veamonos pronto
Gracias Ives, hace mucho que tampoco se de ti...!
ResponderEliminarOye pero mandame un mensajito por ahiii!
(k)
Lo que pasó con la ONEMI y que tu bien caricaturizas, es la falta de liderazgo que muestra nuestra ex presidenta. A la presidenta le faltaron todos los puntos que debe tener un líder: información ( no la hubo), vigor ( para tomar las decisiones ante la falta de información), sentido común, acción.
ResponderEliminarUn fiasco ese video